martes 26 de febrero de 2008

CHINA, LA OTRA CARA DEL "BOOM" ECONÓMICO


China: la resistencia obrera,
campesina y popular


Gabriel Massa

La importancia de China hoy es evidente. El país figura en todas las tapas de las revistas y en todos los debates políticos como la nueva gran potencia económica mundial. Pero la verdad es bien distinta. Pese a las inmensas inversiones que las multinacionales hacen en China, el país no se hace más grande y más rico, sino todo el contrario, se transforma en una colonia cada día más sumisa al imperialismo. Y pese a los millones de dólares, las millones de empresas y millones de productos de toda calidad que brotan como hongos del territorio chino, los trabajadores se hacen aún más pobres a cada día. Lo indica el aumento de las luchas y de la resistencia en las ciudades y campos, como demuestra el articulo preparado por Gabriel Massa que publicamos a continuación.

El creciente sometimiento de China al imperialismo resulta en un agravamiento permanente de las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad y el campo y los pequeños campesinos. Lo que provoca una creciente resistencia de la clase obrera, tanto de las viejas empresas estatales como de las nuevas industrias, principalmente radicadas en la costa, de los campesinos y de amplios sectores populares –incluyendo el movimiento estudiantil–, por sus reivindicaciones económicas y democráticas.

La respuesta de la burocracia del Partido Comunista de China (PCCH) consiste en rechazar los reclamos obreros y populares sistemáticamente – sólo cediendo algunas concesiones cuando la propia lucha no le deja otra alternativa – y reprimir cada vez más a los que se movilizan, incluyendo la represión directa a la movilización, los encarcelamientos y detenciones.

Lejos de detener el ascenso de luchas, la represión se convierte en un nuevo motivo de luchas, expresado en grandes movilizaciones por la libertad de líderes detenidos.

La resistencia a las imposiciones burocráticas ha tenido una de sus mayores expresiones en las movilizaciones en la ex colonia británica, Hong Kong, devuelta a China en 1997, contra la imposición de leyes represivas.

Un artículo del Washington Post del 15 de julio de 2003 informaba:

“Se pensaba que una ley de seguridad propuesta por el jefe del ejecutivo de la ciudad, Tung Che-hwa, respaldado por Pekín, que los críticos decían que liquidaría las libertades civiles, completaría la transformación de Hong Kong en simplemente otra ciudad china más.

“En vez de ello, galvanizó a la oposición democrática y desató la mayor manifestación en China desde las protestas encabezadas por los estudiantes en 1989 en la plaza Tien An Men. Unas 500.000 personas participaron de la marcha el 1º de julio, el aniversario de la devolución de Hong Kong a China, obligando al gobierno de la ciudad a ablandar y luego posponer la ley anti-subversiva”.

Con toda su importancia, esta inmensa movilización democrática en Hong Kong se enmarca en un proceso de luchas aún más masivo que recorre este inmenso país, de 1300 millones de habitantes. Los principales protagonistas de este proceso, a diferencia de períodos anteriores, no son las fuerzas defensoras de los derechos humanos o el movimiento estudiantil, sino los cientos de millones de obreros y campesinos, que protagonizan un poderoso ascenso de luchas por sus reivindicaciones específicas.

A continuación intentamos sintetizar algunos aspectos de dicho ascenso de luchas.

Las condiciones de vida y de trabajo de la vieja clase obrera

En su trabajo “China: revolución en preparación”, Phil Mitchinson (publicado en el sitio web de En defensa del Marxismo, 26 de abril, 2000) narra:

“El corazón industrial del nordeste está viviendo una explosión del desempleo. En el pasado la planta en la que uno trabajaba pagaba su salario, le daba vivienda, educaba a sus hijos, pagaba por la atención de salud de las familias y daba jubilación. Ahora la privatización y los cierres están poniendo fin a todo eso. En 1995, por ejemplo, Liaoning tenía una población trabajadora urbana de 12 millones. De acuerdo a los criterios occidentales alrededor de 329.000 se hubieran considerado desocupados. Para fines de 1996 la cifra había aumentado a 800.000; para fines de 1997 a 1,8 millones y para fines de 1998 a 2,2 millones, con otros 400.000 prontos a ser despedidos…

“Millones siguen llegando a las ciudades desde el campo en busca de trabajo. Estos trabajadores emigrantes inevitablemente hacen los peores trabajos. Esto ha dado nacimiento al fenómeno de las ‘dagongmei’ ‘las hermanitas trabajadoras”, es decir, jóvenes mujeres trabajadoras del campo. Estas jóvenes trabajan en las peores condiciones, pero son las afortunadas. Muchas se ven forzadas a prostituirse o a hacerse mendigas.

“Nadie está seguro exactamente de cuántos emigrantes económicos existen actualmente, pero las estimaciones llegan a los 130 millones. Su trato a menudo se compara con la situación en Inglaterra al comienzo del siglo diecinueve.”

Una erupción de protestas

Continúa Mitchinson “Las consecuencias de seguir los ‘consejos’ [del imperialismo] ya se están demostrando en China. Han provocado una erupción de protestas obreras y sociales en todo el nordeste del país. Huelgas, manifestaciones, incluso movimientos semi insurreccionales ofrecen una ilustración gráfica del potencial explosivo de un nuevo episodio dramático en la revolución del sudeste asiático.”

A su vez, el autor Ho Jun-bo en su trabajo “Luchas obreras masivas en China: perspectivas para la Revolución China”, escribía:

“Desde las luchas de los trabajadores, jóvenes y estudiantes del período 1987-9 China no había visto el nivel actual de luchas de trabajadores, jóvenes, campesinos pobres y trabajadores emigrantes... El factor más significativo en el desarrollo de la revolución ha sido la protesta del proletariado en China y su continuación y desarrollo a lo largo del último año. (Se trata de) reclamos sindicales, laborales, de campesinos pobres y trabajadores emigrantes, con 225.000 disputas laborales y unas 30.000 acciones políticas en el 2001, [lo que significa] la combinación y organización en 2001 de la clase a niveles muy altos...

“Muchas de las 225.000 disputas del año pasado continuaron en 2002. (19 de marzo 2002, Asian Marxist Review, órgano teórico de la Workers’ International League, Hong Kong & Macao).

La masificación de la lucha

Efectivamente, las luchas iniciadas en el 2001 se extendieron y masificaron en el 2002. “En la primavera del 2002 – dice la periodista Trini Leung en “La Tercera Ola del Movimiento Obrero Chino en la Era Post-Mao”, del 2 de junio de 2002, publicado en China Labour Bulletin – más de 80.000 trabajadores en el nordeste de China organizaron una lucha sostenida para defender sus fuentes de vida y sus derechos. Cincuenta mil trabajadores de los campos petroleros de Daqing y otros 30.000 trabajadores de la industria metalúrgica y otros sectores en Liaoyang lanzaron protestas callejeras, cortes de ruta, piquetes, sentadas y negociaciones durante más de tres meses, a partir de marzo de 2002.”

La burocracia del PCCH respondió, como lo hace habitualmente, encarcelando a los principales líderes de la lucha.

“El 9 de mayo de 2003 – informa el China Labour Bulletin – Yao Fuxin fue sentenciado a siete años de cárcel y Xiao Yunliang a cuatro años de cárcel bajo cargos de ‘subversión’. Fueron detenidos en marzo 2002 luego en encabezar manifestaciones pacíficas de los trabajadores en la ciudad de Liaoyang en el noreste de China. Entonces miles de trabajadores demás de 20 fábricas salieron a las calles en Liaoyang para protestar por la corrupción local y exigir salarios básicos, pensiones y muchos meses de sueldos adeudados”.

Desde entonces se sostiene una permanente campaña internacional por la libertad de los dos líderes detenidos. Pero, la represión está lejos de detener las luchas y estas se continúan en un proceso de ascenso hasta el día de hoy.

Tres oleadas post-Mao

Trini Leung afirma que las movilizaciones del 2002 iniciaron una “tercera oleada” de luchas y organización post-Mao de los trabajadores chinos. Según Leung, el movimiento obrero independiente se inició con las movilizaciones de 1989 que terminaron con la derrota en Tien An Men.

“Las numerosas Federaciones Autónomas de Trabajadores (FAT) formadas por trabajadores y estudiantes en ciudades por toda China en el pico de las movilizaciones callejeras masivas en mayo y junio de 1989 significaron el primer intento de los trabajadores por organizar un ente independiente para articular sus aspiraciones políticas y sociales. Si bien las FAT fueron en general creadas como entes de apoyo al movimiento pro-democracia encabezado por los estudiantes, representaron la primera plataforma política pública construida con una clara base obrera, que marcó una ruptura con la línea sancionada por el Partido Comunista Chino (PCCH).”

En la primera mitad de los noventa se produjo una segunda oleada de lucha y organización.

“Entre 1990 y 1994, se fundaron varias organizaciones clandestinas para impulsar el llamado del movimiento de las FAT de 1989… La segunda ola de organización obrera independiente difiere de la de 1989 en su intento por organizar en torno de objetivos específicos de la clase con una base de clase…” Pero “los grupos obreros independientes de los noventa no lograron tener base u organización en fábricas o lugares de trabajo, principalmente debido a la prohibición de tales organizaciones por el gobierno. La mayoría de sus líderes eran miembros de la inteligentsia.”

En cambio “el estallido de protestas de 2002 marca una divisoria de aguas. Se diferencian de la organización obrera de la década anterior por sus reivindicaciones, su base, sus actores y su modus operandi. Por tanto representan la tercera ola de organización obrera en la era post-Mao… Las protestas obreras masivas que tuvieron lugar en la primavera de 2002 tenían objetivos económicos y la organización se basó en el lugar de trabajo. En muchos sentidos, también significan un paso adelante en el desarrollo de un movimiento laboral porque involucran más miembros, unidad, conducción y un mejor nivel de organización”.

Otro hito importante de esta oleada de luchas fue la acción, el 18 y 19 de noviembre de 2003, de 10.000 trabajadores de la Compañía de Rodamientos de Automóviles de Xiangyang. Ellos cortaron rutas y vías ferroviarias en toda la ciudad en una protesta que apuntó a presionar al gobierno para que garantice los derechos e intereses de los trabajadores frente a la privatización de la antigua compañía estatal. Hubo una confrontación violenta con la policía y varios obreros y uniformados heridos. El principal ferrocarril que sale de Xiangfan quedó paralizado por 48 horas.

En otra muestra de que el ascenso obrero continúa, el China Labour Bulletin publicó en su página web el 7 de octubre de 2004 un artículo en el que informa que:

“Más de 6.000 trabajadores, en su mayoría mujeres, han estado en huelga en la Fábrica Textil de Tianwang, en la provincia de Shaanxi desde el 14 de septiembre en una muestra decidida de protesta contra intentos del nuevo accionista mayoritario de la fábrica – China Resources, una empresa que cotiza en las bolsas de Hong Kong, New York y Londres – de obligarlos a firmar contratos laborales injustos después del cambio de propiedad de la fábrica. Los trabajadores en huelga han paralizado toda la producción de la fábrica en las últimas tres semanas y mantienen una vigilia 24 horas al día, en turnos rotativos de 200 trabajadores por vez, a cada lado de la principal entrada de la fábrica. Hay carteles que cuelgan a la entrada de la fábrica y que dicen: ‘Queremos sobrevivir’, ‘Proteger los derechos de los trabajadores’ y ‘Devuélvanos los fondos por los que trabajamos duro’. Hay trabajadores con megáfonos encabezando a sus compañeros con canciones y el grito de consignas todo el día.”

El nuevo patrón quiere obligar a los trabajadores a aceptar su despido en masa con una indemnización menor a la legal y luego ser recontratados con sueldos más bajos.

“Cuando habían pasado cuatro días de huelga, el 18 de septiembre, alrededor de las diez y media de la noche – continúa el informe – hasta 1.000 policías aparecieron de pronto delante del portón de la fábrica con un camión hidrante y se prepararon para dispersar por la fuerza a los trabajadores. Pero cuando algunos de los trabajadores corrieron hasta los dormitorios del personal de la fábrica y golpearon en sus palanganas para despertar a todos, miles de trabajadores y sus familias salieron a la calle a proteger a los trabajadores estacionados frente a los portones de la fábrica. Enfrentados a esta muestra de resistencia unida, los agentes policiales retrocedieron sin usar el camión hidrante”.

El nuevo proletariado también se incorpora a la lucha

A la lucha de los trabajadores de las viejas industrias ahora se están sumando los de las nuevas industrias instaladas por capitales extranjeros. Un dato clave es que en el último año se ha producido una creciente escasez de mano de obra en muchas ciudades industriales, debido a que se interrumpió el flujo de campesinos desplazados de sus tierras. Este fenómeno se debería a que el aumento de los precios de los productos agropecuarios en el mercado mundial, que ha aumentado los ingresos de los campesinos, así como las malas condiciones de vida y de trabajo que enfrentan en las ciudades, lleva a muchos aldeanos a quedarse en el campo en vez de ir en busca de trabajo a las zonas urbanas.

Los trabajadores de las nuevas industrias, que durante años no salieron a la lucha temiendo el despido en condiciones de alto desempleo, ahora se sienten fortalecidos. Entonces estallan reivindicaciones largamente reprimidas, que tienden a concentrarse en la exigencia de contratos de trabajo con mejores condiciones laborales.

Según Asian Labour News del 1º de octubre de 2004, “un estudio realizado recientemente en Anhui descubrió que el 60% de casos relacionados con disputas laborales involucraron empleadores que no firmaban contratos con los trabajadores”.

El diario China Morning Post informa en su edición del 14 de agosto de 2004:

“La cantidad de disputas laborales aumenta en Censen, con más trabajadores inmigrantes quejándose de que no se les paga y se los obliga a trabajar jornadas muy largas. La mesa de entradas del gobierno de Censen ha recibido más de 41.000 peticiones en la primera mitad del año, un aumento del 13,6 por ciento respecto del mismo período del año pasado… Las cifras muestra que la cantidad de disputas que involucran a más de 30 trabajadores en Censen aumentó un 12 por ciento a 512 en los primeros seis meses del año. La cantidad de disputas laborales viene creciendo en los últimos tres años… El mal ambiente laboral y las duras condiciones han detonado muchas protestas de trabajadores. El gobierno de Censen dijo que la cantidad creciente de peticiones ha afectado la estabilidad social y causado disturbios al orden público.”

La resistencia campesina

Entre 800 y 900 millones – del total de 1300 millones – de chinos viven en áreas rurales. Una parte de ellos, que oscila según distintas fuentes entre 130 y 200 millones de personas, vive en un verdadero “limbo”, despojadas de sus tierras y a la vez imposibilitadas de encontrar trabajo en las ciudades.

Pero la gran mayoría de habitantes rurales que conservan sus tierras no están mucho mejor. Sus ingresos en promedio son un tercio de los de los trabajadores de las ciudades.

Debido a la baja productividad del campo, son muy pocos los ingresos que obtiene el estado central de los impuestos a los campesinos. Pero estos se ven continuamente asediados por las corruptas autoridades locales de las aldeas y pequeños pueblos.

En un trabajo presentado el 1 de julio del 2004 a la conferencia convocada bajo el lema “Más allá del estado-partido: estado, ley y sociedad en la China contemporánea” de la Academia de Ciencias de Varsovia, Polonia, el Centro para el Estudio de la Democracia (CSD) de la Universidad de California, informa:

“La extracción de impuestos y aranceles (I y A) excesivos, combinado con los métodos brutales de cobro lleva a la protesta y la violencia. Las estrategias campesinas van desde al evasión de impuestos o aranceles e intentos de demorar y posponer pagos, hasta manifestaciones, sentadas y cortes de rutas y ferrocarriles, el saqueo de instalaciones del partido en el gobierno en las aldeas y la detención y apaleamiento de cuadros. Protestas por I y A se dan principalmente pero no exclusivamente en las principales provincias agropecuarias como Hunan, Jiangxi, Henan, Anhui, Shanxi y Shaanxi… En áreas dependientes de la agricultura donde había pocos o ningún recurso, los funcionarios muchas veces se encontraron obligados a depender de exacciones, aranceles, multas, apropiaciones e impuestos informales para financiar bienes públicos, para los que ni el centro ni las provincias daban financiación adecuada. La falta de predictibilidad y rendición de cuentas, junto con la imposición brutal y a veces ruinosa de estas exacciones provocó una resistencia generalizada.

“En el otoño, invierno y comienzos de la primavera de 1996-1997, la confrontación en la forma de desfiles y manifestaciones, así como peticiones, estallaron en nueve provincias en 36 condados, con 380.000 participantes. Doscientos treinta de estos fueron considerados casos de “disturbios, ritos o rebelión”. Entre mediados de mayo y mediados de junio de 1997 y nuevamente a fines de julio y comienzos de agosto, otra ola importante de disturbios se produjo en cuatro provincias, involucrando a un total de alrededor de medio millón de participantes…

“En 1999 varias fuentes informan de 53.000 incidentes rurales con una participación de más de cinco millones de participantes. En el 2000 se dieron disturbios importantes en Jiangxi y nuevamente en abril de 2001. A fines del otoño de 2002 más de 80.000 campesinos en 15 aldeas en la prefectura de Yulin, Shaanxi, protestaron contra “impuestos exorbitantes, requisas duras y explotación…

“Los líderes de las protestas colectivas provienen de tres grupos: aldeanos respetados que no son funcionarios y en menor medida de cuadros aldeanos y miembros del partido y, también, quizá en forma creciente, de funcionarios electos en las aldeas”.

El informe agrega que:

“En algunos casos, el arresto de líderes campesinos precipitó movilizaciones de rescate. En el condado de Yizhang, Hynan, unos 2.000 campesinos se reunieron en la aldea después de un arresto. Rodearon a 100 agentes de la seguridad pública y destrozaron el centro cívico, incluyendo las casas de los cuadros. En un incidente en el condado H, de Hunan, líderes de la aldea convocaron una gran reunión de ‘lucha’ contra seis de tales líderes, que fueron atados y exhibidos en un escenario. El hijo de uno de ellos atacó el escenario para rescatar a su padre, a lo que las masas se le sumaron, en una batalla campal en que diez cuadros del condado y la aldea fueron apaleados, dos vehículos fueron incendiados y un grupo reclutado para defender a las autoridades fue aplastado. Mujeres también participaron de la acción.”

En un intento por apaciguar la resistencia a los impuestos y otros cobros compulsivos, en la primavera de 2000 el gobierno central eliminó más de 40 categorías de impuestos en algunas provincias.

Desalojo compulsivo de tierras

Otro factor de conflictos es que las autoridades continuamente se apoderan de tierras de los campesinos para desarrollar obras de infraestructura o viviendas para ricos.

“La resistencia a la quita de tierras – dice el Washington Post del 7 de octubre de 2004 – en las 34 provincias continentales a veces ha provocado violencia, evocando el fantasma de los levantamientos rurales populares que persigue a los gobernantes chinos desde siempre. Campesinos desalojados de sus tierras en una isla en el Río de las Perlas han chocado repetidamente con la policía de Guangzhou en los últimos meses. Los campesinos también salieron a reclamar por las calles de las ciudades. Cientos alinearon bicicletas y rickshaws (carros para transporte de personas con tracción humana) para bloquear el tráfico en un suburbio de Pekín el 20 de agosto, protestando contra el desalojo de sus tierras por una empresa de construcción estatal que edificará casas lujosas para extranjeros y gente rica del local”.

http://www.marxismovivo.org/gabriel11esp.html

UN AGUJERO EN LA POLÍTICA DE ISRAEL Y EL IMPERIALISMO


700.000 palestinos traspasaron la frontera de la Franja de Gaza con Egipto

UN AGUJERO EN LA POLÍTICA DE ISRAEL Y EL IMPERIALISMO


¡Apoyo y solidaridad con la lucha del pueblo palestino!

Declaración de la LIT-CI

En los últimos días, cientos de miles de palestinos de la Franja de Gaza derribaron los pasos fronterizos con Egipto e ingresaron masivamente en ese país para comprar alimentos, medicamentos y otros elementos imprescindibles de los que carecían como resultado del cerrado bloqueo israelí a ese territorio. Se estima que, del millón y medio de habitantes de Gaza, participaron cerca de 700.000 personas.

Esta acción, nacida de la urgente necesidad de supervivencia, tiene, al mismo tiempo, un claro significado de lucha y, en los hechos, significó un importante triunfo, aunque sea parcial, para quebrar el bloqueo israelí y sus objetivos. Tal como señala el artículo de Steven Erlanger en el New York Times: “también abrió un gran agujero en la política israelí, apoyada por Washington, de apretar a la población de Gaza con la esperanza de que se levantase contra Hamas”.

Desde la LIT-CI, saludamos este triunfo del pueblo palestino que, una vez más, ha mostrado su heroísmo y su capacidad de movilización para, incluso en la peores condiciones, poner en jaque los diferentes planes que el imperialismo e Israel, en complicidad con una parte importante de las organizaciones palestinas y gobiernos de los árabes, vienen elaborando para liquidar su lucha por la recuperación de su territorio histórico, usurpado por Israel. Subir

La crisis de los acuerdos de Oslo

La situación actual se inicia con el triunfo del movimiento islámico Hamas en las elecciones legislativas de la ANP (Administración Nacional Palestina), a inicios de 2006, cuando derrotó ampliamente a los candidatos de la organización Al Fatal, del presidente de la ANP, Mahmud Abbas.

Este resultado electoral puso en crisis la política de los Acuerdos de Oslo, en los que Al Fatah y la OLP reconocieron la existencia del Estado de Israel y legalizaron su usurpación de Palestina. A cambio, recibían la promesa de la creación de un “futuro estado palestino”, en realidad, pequeños territorios aislados y sin posibilidad real de autonomía, al estilo de los bantustanes sudafricanos de la época del apartheid. El resultado electoral mostró el mayoritario rechazo del pueblo palestino a esta política y el profundo desgaste de la dirección de Mahmud Abbas y Al Fatah, transformada ahora en agente incondicional de Israel y el imperialismo.

Ante esta situación, Israel, el imperialismo y Abbas retuvieron los fondos de ayuda internacional y los impuestos locales recaudados por Israel en los territorios palestinos, imprescindibles para su funcionamiento, buscando estrangular financieramente al gobierno del Hamas. Aunque la dirección de esta organización aceptaba una tregua de hecho con Israel, querían obligarlo a capitular completamente y aceptar los acuerdos de Oslo. Al mismo tiempo, Abbas y Al Fatah fueron armando una creciente fuerza militar para reprimir a los palestinos y atacar a Hamas, sus dirigentes y diputados. Subir

Gaza: territorio palestino independiente

A pesar de los intentos conciliadores del Hamas, que llamaba a formar un “gobierno de unidad nacional” con Al Fatah, a mediados de 2007, la situación derivó en enfrentamientos abiertos entre ambas fuerzas y en un golpe de Estado organizado por Abbas para desplazar al Hamas y tomar el control total del gobierno.

Ante la preparación de este golpe bonapartista, apoyado por el imperialismo e Israel, se produjo la reacción de las masas de Gaza que empujaron a Hamas a expulsar de ese territorio al aparato militar de Abbas y a la policía de Al Fatah, Fue un triunfo de las masas palestinas porque liberaron a Gaza del control de Israel y sus agentes, transformándolo así en un territorio palestino independiente.

Esta situación era totalmente intolerable para Israel y su papel de estado militar-gendarme en la región. Por eso, primero atacó militarmente el territorio, para destruir su infraestructura de generación de electricidad y suministro de agua. Después, estableció un cerrado bloqueo para impedir el ingreso de alimentos, medicamentos y combustibles. Esta política tenía un objetivo muy claro: derrotar a cualquier costo la resistencia del pueblo de Gaza y obligarlo a rendirse. Subir

La política sionismo contra los palestinos recuerda a los de los nazis contra los judíos

La extrema crueldad de esta política israelí, que puede ser calificada como genocida, no debe sorprendernos ya que se origina en la misma esencia del Estado de Israel. Por un lado, se trata de un enclave imperialista cuya creación significó la usurpación, con métodos violentísimos, del histórico territorio palestino y la expulsión de cientos de miles de sus habitantes, en 1948. Por el otro, es un estado gendarme al servicio del imperialismo, armado hasta los dientes para atacar a los pueblos árabes, especialmente a las masas palestinas. En este sentido, este bloqueo genocida.no es más que la continuidad de los numerosos crímenes que ha cometido Israel en sus 60 años de existencia.

La política israelí recuerda, en varios aspectos, la política que los nazis tuvieron para los judíos, durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente la creación del Gueto de Varsovia que llevó a su levantamiento en 1943, contra la ocupación nazi. Por una cruel ironía de la historia, el sionismo ha hecho que los descendientes de aquellos heroicos judíos de Varsovia apliquen hoy esa misma política nazi contra otro pueblo oprimido, los palestinos. Subir

La crisis de los acuerdos de Anápolis

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre ambos procesos: mientras el levantamiento del gueto de Varsovia fue totalmente aplastado y derrotado, la lucha de los palestinos, aún sin conseguir aún su objetivo histórico de recuperar plenamente su tierra, viene logrando triunfos parciales, como éste de la ruptura del bloqueo en la frontera con Egipto, que van provocan la crisis de los diferentes planes que el imperialismo e Israel tratan de aplicar en la región.

En este sentido, por ejemplo, con la ruptura de la frontera, parecen haber entrado en crisis, y muy rápidamente, los recientes acuerdos realizados en la ciudad de Annapolis (EE.UU.), entre Israel y Mahmud Abbas, con el visto bueno del gobierno de George W. Bush y el apoyo cómplice de la casi totalidad de los gobiernos árabes, que, en una nuevas maniobra contra el pueblo palestino, intentaban retomar el camino de los acuerdos de Oslo.. Subir

Israel no está sólo

El estado sionista no está sólo para llevar adelante su política criminal y genocida. Además del respaldo incondicional del gobierno de EE.UU., que define a Israel como su “aliado estratégico”, y la complicidad títere de Abbas y al Fatah, tiene también el apoyo de hecho de los países imperialistas europeos y de la ONU.

La Unión Europea, principal socio comercial de Israel, y la ONU, siempre dispuestas a respaldar y encubrir las acciones y las invasiones militares imperialistas, como en Afganistán, Irak o Haití, han guardado hasta ahora un silencio absoluto ante el bloqueo de Gaza. Un silencio que sólo puede calificarse como de complicidad con la criminal política israelí. Subir

Egipto: se deteriora una pieza clave de la política sionista-imperialista

La otra pieza clave del “operativo cerrojo” israelí era la acción de Egipto, que debía garantizar su frontera con el sur de la Franja de Gaza. Pero, con certera intuición, las masas palestinas, encabezadas por el Hamas, rompieron el cerco por su “eslabón más débil”, derribando los muros y portones de la frontera. El ejército egipcio, que inicialmente intercambió disparos con la milicia de Hamas, fue reticente luego a reprimir a los miles de personas que ingresaban al país. Al mismo tiempo, los pobladores y comerciantes egipcios de la península del Sinaí se mostraron dispuestos a recibir y ayudar al pueblo palestino.

Estos hechos han provocado una crisis política dentro de Egipto, cuya importancia excede la ruptura del bloqueo. Entre 1948 y 1973, este país, el mayor del mundo árabe, gobernado por una corriente militar nacionalista burguesa, el nasserismo, encabezó la lucha de los pueblos árabes contra Israel. Luego de la derrota, ese último año, en la guerra contra Israel, el nasserismo comenzó a girar cada vez más a la derecha. En 1978, Anwae el-Sadat, sucesor de Nasser, firmó en Camp David (EE.UU.) un acuerdo con el gobierno israelí, que reconocía la existencia de Israel y renunciaba a la lucha por recuperar Palestina para el pueblo árabe.

Actualmente, Egipto es gobernado por la sangrienta dictadura proimperialista de Hosni Mubarak, que recibe de EE.UU. una ayuda anual de 2.000 millones de dólares (la mayor después de Israel) para quebrar la unidad de los pueblos árabes en la lucha contra Israel y “cerrar la pinza” sobre la franja de Gaza.

Es lógico, entonces, que el gobierno de Mubarak haya recibido duras recriminaciones de Israel y el imperialismo por no cumplir el papel asignado y las exigencias de que lo haga. Algo que, a pesar de su voluntad de hacerlo, no parece fácil, por la crisis que esta situación está provocando en el ejército egipcio y las simpatías de la mayoría de la población por los palestinos.

De hecho, a partir de la ruptura de la frontera, el problema palestino se ha metido de lleno en la política interna egipcia. Han aumentado los cuestionamientos a la política proimperialista de Mubarak y se han realizado movilizaciones en apoyo de los habitantes de Gaza. Es decir, aumenta el desgaste del gobierno porque esto se suma a problemas ya existentes, como la oleada de huelgas obreras que vivió el país en los últimos años. En otras palabras, con la crisis de la dictadura de Mubarak, se está deteriorando aceleradamente una de las piezas claves de la estructura política del imperialismo y del sionismo en la región. Subir


Nuevamente sobre el problema de fondo: la necesidad de destruir al Estado de Israel

Frente al criminal bloqueo a la Franja de Gaza, seguramente coincidiremos con la mayoría de la izquierda mundial, incluyendo posiblemente una parte de la izquierda israelí, en la necesidad de derrotar este bloqueo y exigir a Israel su finalización. En este sentido, la LIT-CI hace, en otro artículo de esta misma edición de Correo Internacional, un llamado a realizar una gran campaña unitaria de movilizaciones por este reclamo.

Junto a esta acción unitaria, los hechos de Gaza, vuelven a poner al rojo vivo el debate sobre cuál es la solución de fondo a la situación de permanente conflicto que se vive en Palestina-Israel. La LIT-CI sigue afirmando que la única solución es la destrucción de Israel que, por su carácter de enclave colonial, usurpador de la tierra palestina, y de estado gendarme del imperialismo es el origen permanente de esta situación de conflictos, con métodos cada vez más crueles y genocidas. Es decir, no existe ninguna posibilidad de que el pueblo palestino logre la liberación de su tierra y de que haya paz en la región sin expulsar al ocupante sionista. De la misma forma que no existía otra alternativa que destruir el "estado del apartheid" en Sudáfrica o liquidar el estado nazi en Europa, durante la II Guerra Mundial.

Por eso, reivindicamos la consigna fundacional de la OLP, hoy abandonadas por la gran mayoría de las organizaciones de la izquierda, de luchar por una Palestina Laica, Democrática y No Racista, en la que puedan convivir en paz los palestinos y los judíos que estén dispuestos a hacerlo y a la que puedan retornar los millones de refugiados y emigrados palestinos, expulsados por Israel desde 1948.

Sin embargo, repetimos, esta Palestina no podrá lograrse sin destruir el Estado de Israel. Una tarea que la derrota del ejército sionista en El Líbano y la ruptura del bloqueo a Gaza, sumados a la creciente crisis política dentro del propio Israeel y al deterioro de la política imperialista para el conjunto de Medio Oriente, ponen cada vez más como presenta y posible, a condición de la unidad de las masas palestinas y del conjunto del pueblos árabes en esa lucha y la existencia de una dirección dispuesta a llevar hasta el fin esa tarea. Subir

La política del Hamas

A partir de este apoyo incondicional a la lucha del pueblo palestino, queremos analizar más profundamente la política del Hamas, organización a la que reconocemos como la dirección de las masas palestinas de la Franja de Gaza.

Esta política ha tenido profundas contradicciones. Por un lado, Hamas ha respondido correctamente, con acciones de lucha, a las recientes agresiones del sionismo y sus agentes palestinos y árabes (Abbas, Al Fatah y el gobierno egipcio), liberando primero la franja de Gaza, desde donde continúa realizando ataques con cohetes sobre Israel, y ahora rompiendo el bloqueo en la frontera con Egipto. Estas acciones seguramente le ganaron un inmenso prestigio entre los palestinos y los pueblos árabes.

Pero, al mismo tiempo, ha lanzado permanentes llamados a la conciliación con Abbas y Al Fatah y ha mostrado su disposición a aceptar una tregua de hecho con Israel. Es decir, una política destinada a lograr un cierto status quo que le permita cogobernar los territorios de la actual ANP o, por lo menos, lograr un miniestado en la Franja de Gaza, dirigido por ellos. Una política que muestra, por un lado, el carácter burgués y las profundas limitaciones de la dirección del Hamas.

Por el otro lado, es totalmente absurdo pensar que la terrible situación de los palestinos pueda superarse con sólo mantener el control permanente de Gaza. Si la historia ha demostrado con creces que los problemas sociales de una nación económicamente atrasada no pueden resolverse dentro de las fronteras nacionales, esta perspectiva resulta aún más imposible de lograr en un pequeño territorio, casi sin base productiva y de infraestructura de servicios, como la Franja de Gaza.

Por eso, la recuperación de la totalidad del territorio palestino no es sólo un objetivo histórico sino que también es un primer paso imprescindible para comenzar a resolver esa situación. Lo que nos lleva, sin alternativas, a la necesidad de destruir el Estado de Israel.

Es esta perspectiva estratégica, la que plantea las tareas más urgentes. En primer lugar, es necesario derrotar a los agentes de Israel y el imperialismo dentro del pueblo palestino, como Abbas y Al Fatah. En segundo lugar, es preciso llamar al conjunto de los pueblos árabes a la lucha por derrotar a los gobiernos proimperialistas de la región, especialmente, la dictadura de Hosni Mubarak. De modo inmediato, está planteado que esa movilización le imponga al gobierno egipcio, la apertura permanente de la frontera con Gaza y el suministro de alimentos, medicamentos y combustible. También está planteada la necesidad de que es movilización exija a gobiernos como el de Siria que deje de respaldar acuerdos como los de Anápolis y apoye de modo efectivo la lucha de los palestinos.

La actual situación de la Franja de Gaza presenta, entonces, dos alternativas posibles. La primera es que los triunfos parciales como la liberación del territorio o la ruptura de la frontera con Egipto, conduzcan a un status quo de coexistencia temporaria. Una situación que, tal como lo enseña la experiencia, será rápidamente rota por Israel y sus agentes palestinos, con nuevos ataques. La otra, es que esos triunfos sirvan de aliciente e impulso a una gran movilización conjunta de los pueblos árabes y musulmanes que permitirá avanzar en la lucha por la destrucción del Estado de Israel. Subir

Por una gran campaña de solidaridad con el pueblo palestino

En una política que recuerda la acción de los nazis frente al gueto de Varsovia, el gobierno israelí, con su bloqueo a la franja de Gaza, busca que miles de palestinos mueran de hambre o enfermedades, para lograr sus objetivos.

No podemos permanecer pasivos frente a esta nueva acción genocida de Israel en la Franja de Gaza. Por eso, es necesario desarrollar una gran campaña internacional de solidaridad y apoyo al pueblo palestino de este territorio para romper el bloqueo y obligar a Israel a levantarlo. Creemos que también se debe exigir al gobierno egipcio que abra de modo permanente la frontera con Gaza y suministre a los palestinos que ingresan al país los elementos que necesitan para sobrevivir.

La LIT-CI llama también a exigir a los gobiernos de todos los países que, en respuesta a la criminal acción israelí, decreten un boicot de exportaciones a Israel, hasta que cese el bloqueo a Gaza. La acción de las organizaciones sindicales, resolviendo acciones en este sentido, es muy importante.

Algunas primeras manifestaciones ya han comenzado a desarrollarse en España, con actos y manifestaciones que se realizarán en diversas ciudades de ese país y también en Argentina y otros países. Saludamos también la acción conjunta realizada entre palestinos e israelíes con este reclamo. Debemos extender estos ejemplos a todo el mundo.

Todas las organizaciones obreras y de izquierda, y las que se reivindiquen democráticas y humanitarias, deben participar de este llamado para quebrar el bloqueo israelí y salvar la vida de miles de palestinos

¡Rompamos el criminal bloqueo israelí-egipcio!
¡Solidaridad y apoyo al pueblo de Gaza!
Secretariado Internacional de LIT-CI
San Pablo, 31 de enero de 2008

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Una acción conjunta muy importante

La política genocida del gobierno de Israel ha comenzado a provocar la reacción de un sector de personalidades y organizaciones de la izquierda israelí. Por primera vez en muchos años, se realizó una marcha conjunta de activistas israelíes y palestinos hacia el Paso Erez, frontera norte de la Franja de Gaza con Israel, para reclamar el fin del bloqueo y llevar alimentos y medicamentos para sus habitantes.

Es evidente que, por ahora, se trata de la expresión de un sector aún muy pequeño de la sociedad israelí ya que su gran mayoría, hasta ahora, apoya la política de “mano dura” con los palestinos. Pero aún así, es un hecho de enorme importancia porque, de extenderse, representará otro “agujero” en la política del sionismo.

Correo Internacional - Publicación de la LITci. Nueva época. Núm. 136
Enero de 2008

lunes 19 de noviembre de 2007

A 90 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA


Declaracion de la LIT-CI en el 90 aniversario de Octubre



A los 90 anos de la Revolucion de Octubre

LA LUCHA POR LA REVOLUCION SOCIALISTA INTERNACIONAL SIGUE VIGENTE

En la noche del 7 al 8 de noviembre, se cumplieron los 90 anos de la Revolucion Rusa, uno de los hechos politicos mas importantes del siglo XX. El calendario juliano, vigente en esa epoca en Rusia, hizo que este acontecimiento quedara registrado como Revolucion de Octubre o, simplemente, Octubre.

En 1917, por primera vez en la historia, los trabajadores de un pais destruyeron un Estado burgues, tomaron el poder y lograron defenderlo para iniciar la construccion de un tipo de Estado desconocido hasta entonces (la URSS) y el camino hacia el socialismo.

Las conquistas logradas por los trabajadores en la URSS fueron impresionantes: se eliminaron lacras cronicas del capitalismo, como la desocupacion y la pobreza extrema, y se alcanzaron niveles altisimos de educacion y salud publicas. En sus primero anos, tambien hubo grandes avances en la condicion de la mujer y un desarrollo extraordinario del arte, liberado del mercantilismo burgues.

Como una expresion de estos avances, un grupo de pedagogos occidentales realizo en la decada de 1960, un estudio comparativo del nivel educativo de los estudiantes estadounidenses y sovieticos. Los jovenes de la URSS obtuvieron resultados cualitativamente superiores en lenguaje, historia y geografia; el nivel era similar en matematicas.

No existen precedentes de avances tan importantes en todos esos campos, ni siquiera en los periodos de mayor desarrollo capitalista. Son hechos historicos imposibles de ocultar en momentos en que el capitalismo nos muestra sus peores y destructivas consecuencias.

El impacto de la Revolucion de Octubre en la historia moderna fue tan grande que hoy, al cumplirse sus 90 anos (a pesar de que la URSS fue destruida por la burocracia estalinista que restauro el capitalismo), la propia prensa burguesa e imperialista se ve obligada a dedicarle un gran espacio para referirse a ella.

La LIT-CI quiere rendir su homenaje a esa gigantesca tarea que emprendieron los trabajadores rusos. No lo hacemos como quien visita un museo y se emociona frente a una representacion del pasado sino porque consideramos que las lecciones de la Revolucion de Octubre tienen hoy mas vigencia que nunca. Es especial, que es posible la lucha por el poder obrero para iniciar la construccion del socialismo, a traves de un gran proceso de transformaciones politicas, economicas y sociales.

Las lecciones de Octubre

Pese a los cambios que, evidentemente, se han producido en el mundo, las principales ensenanzas de esa experiencia siguen siendo totalmente validas y esenciales para el estudio y la discusion de toda la vanguardia luchadora del mundo.
a) El capitalismo imperialista solo ofrece a la humanidad un crecimiento cada mayor de la pobreza, la miseria, el hambre, las guerras y la destruccion de la naturaleza. Recordemos que en 1917 estaba en curso la terrible matanza que significo la I Guerra Mundial. Desde entonces, esta realidad no ha hecho mas que agravarse, a pesar de todos los avances de la tecnica.

b) El unico camino para modificar este estado de cosas es una revolucion obrera y socialista que cambie desde su raiz el sistema capitalista imperialista. No hay ninguna posibilidad de "reformarlo" o de "humanizarlo".

c) Para iniciar este proceso de revolucion obrera y socialista es necesario tomar el poder en cada pais y destruir el estado burgues, especialmente sus FF.AA., el pilar basico de ese estado y ese poder.

d) Despues de la tomar del poder, es necesario expropiar a la burguesia, transfiriendo al nuevo Estado obrero el control de los principales resortes de la economia, establecer el monopolio estatal del comercio exterior y aplicar un plan economico central al servicio de las necesidades de los trabajadores y el pueblo. Esta es la base que permitio los gigantescos avances economicos y sociales de la URSS

e) Es necesario construir un estado de nuevo tipo, totalmente diferente del viejo estado burgues, tanto en su base social como en su funcionamiento. Este nuevo estado obrero debe estar basado en instituciones de los trabajadores y el pueblo que permitan resolver democraticamente las respuestas a los grandes problemas enfrentados y, a la vez, garantizar la ejecucion de las medidas adoptadas. Los soviets rusos eran consejos" integrados por representantes (o "diputados") elegidos directamente por los trabajadores de una fabrica y los campesinos pobres de una region. Ellos debian rendir cuentas de su actuacion ante su base. Si no cumplian con el mandato votado, podian ser reemplazados por esas bases.

f) La democracia obrera, y las instituciones que la expresen, son pilares imprescindibles en la construccion de un proceso verdaderamente socialista. El socialismo solo puede surgir como resultado de la movilizacion y la organizacion autonomas de la clase obrera. Todo intento de que este proceso sea dirigido burocraticamente por "secretarios generales geniales" o por "comandantes infalibles".esta condenado a la degeneracion y al fracaso.

g) En la URSS, solo las terribles condiciones de la guerra civil (1918-1921), impulsada por la burguesia y apoyada por la intervencion de 14 ejercitos extranjeros, llevaron a la direccion de Lenin y Trotsky a restringir esta democracia obrera. Ellos consideraban que era una situacion de excepcion que debia ser rapidamente corregida en cuanto las condiciones lo permitiesen. Despues, la burocracia estalinista convertira esta excepcion en regla y transformara los soviets y los organismos del partido en una horrible caricatura de lo que fueron.

h) Para dirigir concientemente las distintas etapas del proceso, es necesario la construccion de un partido revolucionario centralizado democraticamente, segun el modelo propuesto por Lenin, desde 1903. Esa combinacion contradictoria (el centralismo y la democracia interna) es la unica que permite dar forma a la herramienta que exigen las distintas tareas de la revolucion. Debe ser centralizado y disciplinado en la accion porque necesita actuar con una ferrea unidad para enfrentar las mas dificiles pruebas de la lucha de clases (la toma del poder, la expropiacion de la burguesia, guerras civiles, etc.). Junto con esto, debe tener tambien la mas amplia democracia interna para elaborar los mejores analisis de la realidad y las mejores respuestas a estas dificiles pruebas. En este sentido, los debates en los congresos y organismos del partido bolchevique eran de una extraordinaria riqueza e intensidad: ninguna de las grandes decisiones se votaba por unanimidad. Aqui tambien, posteriormente, el estalinismo transformo este partido en una siniestra caricatura.

i) Al igual que Marx, Lenin y Trotsky consideraban que el sistema socialista debia partir, como minimo, de un nivel de desarrollo economico equiparable al del capitalismo mas desarrollado. Dado que Rusia era un pais capitalista atrasado, ellos sostuvieron que la URSS no iniciaba directamente la construccion del socialismo sino un periodo de transicion cuya duracion dependeria de la revolucion socialista internacional.

j) La revolucion socialista se inicia con la toma del poder en un pais pero solo puede triunfar extendiendose a los demas paises del mundo, especialmente a las principales potencias imperialista. Todo triunfo nacional sera provisorio mientras no se derrote al imperialismo a nivel mundial. Lenin y Trotsky siempre consideraron que la URSS, por el atraso economico heredado, solo podria sobrevivir si la revolucion se extendia a Europa occidental, en especial a Alemania, el pais mas desarrollado del continente. Para ellos, Octubre debia ser el detonante de la revolucion europea y mundial. A este objetivo, dedicaron sus mayores esfuerzos. Incluso en medio de la guerra civil, en 1919, fundaron la III Internacional (o Internacional Comunista) para construir una direccion revolucionaria mundial con peso de masas.

k) Contra esta concepcion internacionalista, el estalinismo elaboro, a partir de 1923, la teoria de la posibilidad de construir el socialismo en un solo pais, para justificar la defensa de los intereses y privilegios de la casta burocratica gobernante. Esta teoria se transformo, posteriormente, en la justificacion ideologica de las perores traiciones del estalinismo a la revolucion mundial.

La burocratizacion de la URSS

Al mismo tiempo que rescatamos y reivindicamos estas ensenanzas, es necesario explicar para las nuevas y viejas generaciones de luchadores revolucionarios por que se produjo la burocratizacion estalinista y, despues, la restauracion capitalista que llevo a la desaparicion de la URSS.

El atraso economico de Rusia volvia aun mas irrealizable la propuesta de la construccion del socialismo en un solo pais. Esta realidad, ademas, se veia agravada por el deterioro sufrido por Rusia durante la I Guerra Mundial y por las consecuencias destructivas de la guerra civil en la que, ademas, murieron un millon de jovenes obreros, la mejor vanguardia de la revolucion.

En estas condiciones, solo la extension de la revolucion podia salvarla. Pero la primera oleada revolucionaria europea fue derrotada. La republica de los soviets de Hungria apenas sobrevivio unos meses. La revolucion alemana de 1918-1919, no pudo tomar el poder, a pesar del heroismo de los "espartaquistas", y sus dirigentes, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, fueron asesinados. La oleada de huelgas y ocupaciones de fabricas en Italia (1921) tambien fue derrotada y, en 1924, el proceso culmino con el triunfo del fascista Mussolini. La ausencia de partidos revolucionarios solidos y experimentados cobraba su precio.

La URSS habia sobrevivido, pero estaba exhausta. Al mismo tiempo, la revolucion europea era derrotada y la dejaba sumamente aislada. Esta dificil combinacion es la explicacion principal de la burocratizacion del joven estado sovietico y del partido bolchevique.

Al mismo tiempo que gran parte de los mejores obreros revolucionarios habia muerto en la guerra civil, comenzo a surgir una capa cada vez mayor de funcionarios arribistas y oportunistas, muchos de ellos ex zaristas reciclados, y un sector de comerciantes intermediarios que se beneficiaba con los problemas economicos. Stalin se apoyo en esas capas sociales, como su representante. Desde esta posicion, acentuo al extremo el proceso de burocratizacion. En ese momento, lanzo la propuesta del "socialismo en un solo pais" como una forma de asegurar los privilegios que esos sectores obtenian. Otro sector del partido, encabezado por Trotsky, comenzo su combate contra la burocratizacion del partido y el Estado y por la defensa del programa bolchevique.

La burocratizacion, y el estalinismo como su expresion politica, nacieron, en gran medida, de la derrota de la revolucion en Europa. Despues, sus propias politicas frente a nuevos procesos revolucionarios originaron otras duras derrotas: la nueva revolucion alemana de 1923; el proceso chino de 1925-1927; la huelga general inglesa de 1925 y, finalmente, su desastrosa politica frente al surgimiento del nazismo. Cada una de estas derrotas fortalecia y consolidaba a la casta gobernante en la URSS.

Se equivocan quienes afirman que la burocratizacion y el estalinismo son "hijos legitimos" de Lenin y del partido bolchevique, y que ya estaban latentes en sus concepciones. El estalinismo es el resultado de profundos procesos economicos, politicos y sociales desfavorables para los trabajadores. Por otro lado, para dominar totalmente el partido bolchevique y el aparato del Estado, debio llevar adelante un sangriento proceso contrarrevolucionario que asesino o encarcelo a miles de dirigentes, cuadros y militantes. El punto maximo fueron los tristemente celebres "juicios de Moscu", entre 1936 y 1939, que ejecuto a dirigentes historicos del partido, como Kamenev, Zinoviev y Bjaribn, y el asesinado de Trotsky, en 1940. Lejos de nacer de las entranas del partido bolchevique, por el contrario, el estalinismo fue su destructor.

Otro de los peores crimenes estalinistas fue decirle a millones de trabajadores de todo el mundo que "la URSS ya habia alcanzado el socialismo". Algo completamente falso no solo por su nivel de desarrollo economico, importante pero muy por detras de las principales potencias imperialistas, sino, fundamentalmente, por la existencia de un Estado burocratico y represivo que impedia cualquier tipo de democracia para los trabajadores y el pueblo.

Esta identificacion se vio agravada, posteriormente, con las intervenciones represivas del ejercito sovietico en los paises de Europa del Este, como la invasion a Checoslovaquia, en 1968. De esta forma, la imagen del "socialismo real" resultaba una perspectiva muy poco atractiva para millones de trabajadores y luchadores de todo el mundo, facilitando asi el trabajo ideologico contra el socialismo del imperialismo y las burguesias nacionales.

La restauracion capitalista

A pesar de las profundas deformaciones burocraticas, la economia estatal planificada demostro todo su potencial y la URSS se transformo en una gran potencia economica mundial. La experiencia se repetira, luego, en otros paises, como China y Cuba, que partieron de un grado muy bajo de desarrollo y tambien lograron superar el hambre y la pobreza extrema.

Pero estos saltos economico-sociales se dieron dentro de las fronteras nacionales de paises atrasados, mientras el imperialismo siguio dominando la economia mundial de conjunto. Por eso, la burocratizacion de esos estados representaba el germen de su propia destruccion.

Algo que ya habia sido previsto por Trotsky. En La Revolucion Traicionada (1936), luego de constatar y reivindicar los avances economicos de la URSS, el senala que su futuro tenia un "pronostico alternativo": o se producia una nueva revolucion politica que, manteniendo las bases economico-sociales del Estado obrero, reinstalase a la clase obrera en el poder e impulsase la revolucion mundial o la burocracia, tarde o temprano, terminaria conduciendo a la restauracion capitalista.

Lamentablemente, esta prevision se cumplio decadas despues. Fue la propia burocracia encabezada por Gorbachov, en la URSS; Deng Xiao Ping, en China, y Fidel Castro, en Cuba, la que restauro el capitalismo en sus paises.

Para la LIT-CI, la restauracion capitalista en los ex estados obreros no significo el fracaso del proyecto de la revolucion socialista internacional, formulado por Marx, sino, el fracaso de su falsificacion: la propuesta estalinista del socialismo en solo pais.

?Triunfo del capitalismo?

Los burgueses y sus apologistas sostienen que la caida de la URSS significo el fracaso final de la "utopia socialista" y el triunfo del capitalismo, que habria demostrado ser un sistema economico-social superior.

Sin embargo, una mirada objetiva al mundo que nos ofrece este "capitalismo triunfante" nos permitira constatar rapidamente como crecen la pobreza y la miseria, incluso en los EE.UU., el pais mas rico del mundo, junto con sus secuelas de hambre, desnutricion infantil y degradacion de la vida humana. Tambien que, para asegurar su dominio, el imperialismo apela cada vez mas a las invasiones coloniales y las guerras genocidas, como sucede en Afganistan, Haiti o Irak. Al mismo tiempo, su voracidad de ganancias lleva a que la propia naturaleza y la vida en el planeta esten amenazadas.

En Rusia, y en la mayoria de los ex estados obreros, la restauracion capitalista y la destruccion de las conquistas nacidas de Octubre en salud, alimentacion, vivienda significaron una gigantesca catastrofe social. Lo que se expresa en una caida de 6 o 7 anos en la expectativa de vida promedio de la poblacion rusa desde la desaparicion de la URSS.

Si esta perspectiva es lo mejor que puede ofrecer el "capitalismo triunfante", si este es el punto maximo de desarrollo social que puede alcanzar la Humanidad, si no somos capaces de superar el actual estado de cosas, entonces, el futuro de la raza humana sera totalmente tragico y sombrio. El triunfo definitivo del capitalismo habria significado, en realidad, una tragica derrota. Hoy esta mas presente que nunca la alternativa formulada por Rosa Luxemburgo: "Socialismo o Barbarie".

?Una experiencia superada?

La caida de la URSS y el fracaso del "socialismo real" llevaron tambien a muchos luchadores, que comparten nuestra critica al capitalismo, a la conclusion de que la experiencia de Octubre, si bien debe ser considerada heroica, no sirve como referencia para los actuales procesos de lucha.

Algunos afirman que las condiciones en que se dio la Revolucion Rusa ya no existen, porque los cambios producidos en el mundo en estos 90 anos han vuelto obsoletas sus ensenanzas. Otros afirman que esa experiencia fracaso porque se basaba en concepciones equivocadas de la sociedad y del Estado, como el objetivo erroneo de imponer la Dictadura del Proletariado, propuesta por Marx, o la necesidad de un partido centralizado para dirigir el proceso, formulada por Lenin. Estas concepciones y objetivos equivocados tendrian, desde el inicio, la simiente de la burocratizacion del Estado y del partido y del inevitable fracaso del proceso revolucionario.

De este balance, estas corrientes sacaron la conclusion de que es necesario proponer "nuevas formas" de superar al capitalismo. Por ejemplo, no hay que tomar el poder del Estado, porque corrompe, sino construir un "contrapoder popular" que, en algun momento, superara al primero. O que las instituciones de la democracia burguesa son las mejores para representar a los trabajadores y al pueblo. Se trata, entonces, de "disputar su contenido de clase" en la perspectiva de "radicalizar la democracia".

En los anos transcurridos desde la caida de la URSS, estas propuestas tuvieron la posibilidad de probar su validez en procesos y luchas revolucionarias, especialmente en Latinoamerica. Ninguna de ellas fue capaz de ayudar en el avance de estos procesos. Sus experiencias de "transformacion social" quedaron, en el mejor de los casos, a una distancia gigantesca de lo conseguido como resultado de la Revolucion Rusa.

Por otro lado, muchos de los impulsores de la "radicalizacion de la democracia" se transformaron en presidentes, ministros, parlamentarios, etc., y son hoy activos defensores del sistema capitalista y del Estado burgues. Por su parte, muchos de los impulsores de la construccion del "contrapoder" debieron apelar, para sostener sus organizaciones, a los subsidios estatales, de fundaciones de paises imperialistas o de empresas capitalistas. Por una via diferente, tambien terminaron sosteniendo al sistema y al Estado burgues, como especies de ONGs.

El "Socialismo del siglo XXI" de Hugo Chavez

Queremos referirnos tambien a Hugo Chavez y su propuesta de "Nuevo Socialismo del Siglo XXI". Afirmamos que es una falsa ilusion esperar que sean las FF.AA. burguesas y un sector de la burguesia (la "burguesia boliviariana") quienes encabecen una transformacion revolucionaria socialista en Venezuela.

Ya hemos senalado que el socialismo solo puede ser construido como un proceso basado en la movilizacion y la organizacion autonomas de los trabajadores y el pueblo, para construir un nuevo sistema politico-economico-social al servicio de sus necesidades. Para desarrollarse, este proceso debe luchar no solo contra el imperialismo sino tambien contra las propias burguesias nacionales asociadas o subordinadas a el. La historia ya nos ha mostrado varios ejemplos de este falso "socialismo burgues", como el peronismo argentino o el nasserismo egipcio, que se limitaron a hacer algunas pocas reformas pero no transformaron, tampoco se lo proponian ni podian hacerlo, las bases economicas capitalistas de sus paises ni la raiz de clase del Estado.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de las pesimas condiciones de vida de los trabajadores venezolanos, a pesar de los grandes ingresos por las exportaciones de petroleo, por un lado, y la represion a las luchas genuinas de los trabajadores (como ocurrio con Sanitarios Maracay, los petroleros y los empleados estatales) van, poco a poco, haciendo caer la mascara de este supuesto "Socialismo del Siglo XXI".

La experiencia de la III Internacional

Despues de Octubre, una de las principales tareas asumidas por la direccion de Lenin y Trotsky, fue la construccion de una nueva organizacion revolucionaria internacional con peso de masas: la III Internacional.

Entusiasmados por el triunfo de la Revolucion Rusa, y las perspectivas que abria, millones de trabajadores y luchadores de todo el mundo, acudieron al llamado. Muchos de ellos abandonaban los podridos partidos socialdemocratas; otros eran jovenes que recien iniciaban su lucha.

Asi nacieron partidos comunistas en muchos paises del mundo. Habia que educar y formar esa inmensa vanguardia revolucionaria para que pudiera intervenir y dar respuestas a los procesos nacionales. Por un lado, los documentos y resoluciones votados en sus cuatro primeros congresos (1919-1922) han sido considerados como una "verdadera escuela de estrategia revolucionaria". Por el otro, se establecieron las condiciones y criterios de funcionamiento para que estos partidos fueran aceptados como secciones de la IIIa.

Fue el mayor intento de la historia de construir una organizacion revolucionaria internacional con peso de masas. Lamentablemente, el tiempo fue escaso y las revoluciones se producian mas rapidamente que el tiempo que demandaba forjar plenamente esas herramientas revolucionarias nacionales. Es una experiencia de la que debemos sacar todas sus conclusiones y ensenanzas.

Posteriormente, la IIIa tambien sufrio la burocratizacion estalinista hasta transformarse en poco mas que una oficina de la politica exterior de la burocracia sovietica. Finalmente, fue disuelta en 1943, por pedido expreso a Stalin del politico imperialista britanico Winston Churchill.

La necesidad de reconstruir la IV Internacional

Desde 1933, frente a la desastrosa politica estalinista en Alemania, que ayudo al triunfo del nazismo, Trotsky considero que "la IIIa habia muerto como organizacion revolucionaria" y llamo a la tarea de construir una nueva organizacion. Esto se concreto, en 1938, con la fundacion de la IV Internacional.

La IVa se construyo como una continuidad de la IIIa, en la defensa del programa marxista-leninista, de la tradicion de Octubre y de la concepcion de partidos revolucionarios frente a la destruccion que realizaba el estalinismo. Tambien incorporo agrego en su programa la necesidad de una revolucion politica dentro de la URSS para derribar a la burocracia y que la clase obrera recuperase directamente el poder.

Sin embargo, a diferencia de la IIIa, no nacio con peso de masas. Las dificiles condiciones existentes la limitaron a reagrupar algunos miles de militantes en todo el mundo para esa tarea inicialmente defensiva. Al mismo tiempo, se trataba tambien de educar a los cuadros que se postularian para dirigir la proxima oleada revolucionaria, inevitable luego de la nueva guerra mundial que se avecinaba.

La IVa Internacional no pudo cumplir este segundo objetivo. La mayoria de la direccion que quedo luego del asesinato de Trotsky comenzo a abandonar las ensenanzas de Lenin y Trotsky y a capitular al estalinismo, que cobraba nuevos aires despues de la derrota del nazismo y del surgimiento de nuevos estados obreros en el mundo. Las respuestas equivocadas que dio a estos procesos politicos revolucionarios llevaron a su crisis y a su division en varias corrientes, en 1953. Desde entonces, ha estado planteada la esencial tarea de reconstruirla, como un embrion del partido revolucionario mundial.

En estas decadas, a traves de sus distintas corrientes, el trostquismo ha crecido mucho. Actualmente, decenas de miles de militantes, en todo el mundo, se reivindican o provienen de el, actuando en los procesos de sus paises. Al mismo tiempo, propuestas del trostquismo, como la realizacion de un encuentro sindical latinoamericano, formulada por Trotsky, en 1938, en Mexico, comienzan a ser tomadas y concretadas por organizaciones del continente, como la COB, la Conlutas de Brasil, Batay Ouvriye de Haiti y la Tendencia Clasista y Combativa de Uruguay.

En este punto, es necesario referirnos al impacto que la caida del aparato estalinista de la URSS tuvo sobre la izquierda y las fuerzas trotsquistas en particular. Para la LIT-CI, este hecho, aunque provoco una gran confusion en la conciencia de millones de trabajadores y luchadores, libero inmensas fuerzas para los procesos de la revolucion mundial porque fue destruido el principal obstaculo de "este lado" que los trabajadores enfrentaron para el triunfo de sus luchas revolucionarias, durante gran parte del siglo XX. Por eso, consideramos que las condiciones para reconstruir la IVa, y avanzar hacia una direccion revolucionaria internacional con peso de masas, son hoy mucho mejores que antes de la caida del aparato estalinista central.

Por el contrario, una parte importante de las corrientes trotsquistas sacaron la conclusion opuesta: se alejaba la posibilidad de la revolucion. Asi, en lo que hemos llamado un "aluvion oportunista", fueron abandonando la tarea de reconstruir la IVa y la defensa de su programa revolucionario, sea de forma explicita o a traves del contenido real de sus politicas.

Para la LIT-CI, las luchas revolucionarios que hoy recorren el mundo vuelven a poner a la orden del dia la perspectiva y la necesidad de la revolucion socialista. Los procesos que vividos en Latinoamerica (Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela), el pantano en que esta metido el imperialismo en Medio Oriente (acosado por resistencias cada vez mas fuertes de los pueblos iraqui, afgano, libanes, etc.) son ejemplos de que la lucha de clases en el mundo, lejos de haber acabado (como fantaseo, anos atras, Francis Fukuyama), esta cada vez mas presente.

Pero estas luchas heroicas, sin la perspectiva de la revolucion socialista nacional y mundial, estan condenadas al fracaso o a triunfos temporarios que despues retrocederan. Por eso, las ensenanzas de Octubre mantienen toda su vigencia. Especialmente que la revolucion socialista mundial precisa de una organizacion revolucionaria internacional y de partidos revolucionarios nacionales para dirigirla.

Al recordar los 90 anos de la Revolucion de Octubre, queremos expresarles a los trabajadores y a los pueblos del mundo que la mas imprescindible de todas las tareas es la reconstruccion de la IV Internacional y sus secciones, los partidos revolucionarios nacionales.

En base a esta propuesta central, la Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (LIT-CI) se compromete a poner todas sus fuerzas al servicio de esa tarea y llama a todos los revolucionarios del mundo a sumarse a ella. Creemos que ese sera el mejor homenaje que podemos hacer en el 90 aniversario de la Revolucion Rusa.

?Viva la Revolucion Rusa!
?Viva la lucha de los trabajadores y los pueblos del mundo!
?Viva la revolucion socialista mundial!
?Por la reconstruccion de la IV Internacional!

Secretariado Internacional de la LIT-CI
San Pablo, 7 de noviembre de 2007

La Revolucion Rusa y la mujer



La Revolucion Rusa y la mujer


CECÍLIA TOLEDO

Motivo de conmemoracion para nosotras, mujeres trabajadoras de todo el mundo, la Revolucion Rusa esta cumpliendo 90 anos. Cuando Lenin dijo que el Estado Obrero ruso hizo mas por la mujer en algunos meses que todos los paises capitalistas en decadas, lo que queria decir es que el Estado Obrero no espero un minuto para resolver los problemas mas apremiantes de las mujeres en el plano legal, liquidando las leyes mas retrogradas y, en el plano concreto, expropiando los medios de produccion para comenzar a construir una sociedad mas justa y humana. Una sociedad que, una vez plenamente construida, acabaria con el reino de las necesidades para, con eso, acabar con el reino de las opresiones.

En estos 90 anos de la Revolucion Rusa, las mujeres necesitan conocer las grandes conquistas que las mujeres alcanzaron, necesitan reflexionar y comprender el proceso que ocurrio en Rusia en 1917 que, a pesar de haber sido traicionada por los burocratas comandados por Stalin a partir de finales de los anos 20, la revolucion socialista mostro que es posible poner fina la situacion de inferioridad en que vive la mujer en la sociedad capitalista.

La revolucion socialista en Rusia, en 1917, significo una revolucion tambien en la situacion de la mujer en el mundo entero. Por primera vez, un pais tomaba medidas concretas para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. La mujer rusa tomo parte activa en todo el proceso revolucionario, a pesar (y quien lo sabe por eso mismo) de la enorme carga de opresion, secular y brutal, que pesaba sobre sus hombros, sobre todo entre las mujeres campesinas.

El proceso revolucionario empujo al frente a la mujer trabajadora rusa, que ya, en aquellos anos, tenia un papel decisivo en la produccion, concentrada en las grandes fabricas. La historia de la revolucion esta repleta de ejemplos sobre la abnegacion, la garra y el coraje demostrados por las obreras rusas en aquellos dias terribles y decisivos.

La revolucion de febrero de 1917, preanuncio de la revolucion decisiva de octubre, se inicio en el Dia Internacional de la Mujer, con manifestaciones masivas de mujeres en Petrogrado contra la miseria provocada por la participacion de Rusia en la Primera Guerra Mundial. La guerra habia empujado a la mujer rusa al mercado de trabajo.. En 1917, la tercera parte de los obreros industriales de Petrogrado eran mujeres. En las areas de produccion textil de la region industrial del centro del pais, el 50% o mas de la fuerza de trabajo estaba compuesta por mujeres.

La militancia femenina era disputada palmo a palmo por las diversas tendencias politicas. Tanto los bolcheviques como los mencheviques tenian periodicos especiales para la mujer trabajadora, como la Rabotnitsa, publicado por los bolcheviques y el Golos Rabotnitsy, por los mencheviques. Los socialrevolucionarios (SR), que luchaban por una democracia burguesa en Rusia, por su parte, propusieron la creacion de una "union de las organizaciones democraticas de mujeres", que reuniria a los sindicatos y a los partidos bajo la bandera de una republica democratica. Fue por esos dias que surgio la Liga por los Derechos Iguales para la Mujer, exigiendo el derecho al voto para las mujeres, acompanando la batalla que ellas desplegaban en todo el mundo por sus derechos civiles.

Con la revolucion socialista en Rusia, felizmente, ellas conquistaron muchos mas derechos democraticos. Por primera vez un pais legislo que el salario femenino seria igual al masculino por el mismo trabajo. Tanto que, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, contrariamente a lo que ocurrio en los paises capitalistas, en la URSS se conservo la mano de obra femenina y se buscaron los medios para que estas tuviesen mayor calificacion. Habia mujeres en todos los sectores de la produccion: en las minas, en la construccion civil, en los puertos, en fin, en todas las ramas de la produccion industrial e intelectual.

Sin embargo, despues de la toma del poder por los soviets, la cuestion de la mujer enfrento el duro embate con la realidad. De hecho, fue la primera vez en la historia que ella paso del plano de la discusion al de la practica. En un pais atrasado en relacion a las cuestiones morales y culturales como Rusia, con una enorme carga de preconceptos arraigados por siglos -lo que caracteriza, en general, a los paises predominantemente campesinos-, la cuestion de la mujer asumia, en aquellos momentos dificiles para el joven Estado Obrero, contornos tan complejos como muchos otros aspectos relativos a la transformacion hacia el socialismo.

Por eso, Lenin y Trotsky, juntamente con muchas dirigentes mujeres, ademas de dedicarse a "explicar pacientemente" a las masas, sobre todo a las mujeres, cuales eran las tareas generales del movimiento obrero femenino de de la Republica Sovietica, no esperaron para tomar las primeras medidas en ese terreno y revertir la situacion humillante a cual estaba sometida la mujer rusa desde hace siglos. Esa tarea tenia dos aspectos fundamentales: la abolicion de las viejas leyes que colocaban a la mujer en situacion de desigualdad en relacion al hombre; y la liberacion de la mujer de las tareas domesticas, que exigia una economia colectiva en la cual ella participase en igualdad de condiciones con el hombre.

Desde los primeros meses de su existencia, el Estado Obrero concretizo el cambio mas radical en la legislacion referente a la mujer. Todas las leyes que ponian a la mujer en una situacion de desigualdad en relacion al hombre fueron abolidas, entre ellas, las referentes al divorcio, a los hijos naturales y a la pension alimenticia. Fueron abolidos tambien todos los privilegios ligados a la propiedad que se mantenian en provecho del hombre en el derecho familiar. De esa forma, la Rusia Sovietica, apenas en los primeros meses de su existencia, hizo mas por la emancipacion de la mujer de lo que el mas avanzado de los paises capitalista en todos los tiempos.

Se introdujeron decretos estableciendo la proteccion legal para las mujeres y los ninos que trabajaban, el seguro social, la igualdad de derechos en relacion al matrimonio. Ya en 1917 fue decretado el derecho al divorcio. En 1918 entra en vigor un nuevo Codigo Civil, suprimiendo todos los derechos de los maridos sobre las mujeres; el marido no podia imponer a la mujer su nombre, ni su domicilio, ni su nacionalidad y garantizaba la absoluta paridad de derechos entre marido y mujer. Por medio de la accion politica del Zhenotdel, departamento femenino del Partido Bolchevique, en 1920 las mujeres conquistaron el derecho al aborto legal y gratuito en los hospitales del Estado. No se incentivaba la practica del aborto y quien cobraba para practicarlo era penado. La prostitucion y su uso eran descritos como "un crimen contra los vinculos de camaraderia y solidaridad", pero el Zhenotdel propuso que no hubiese penas legales por ese crimen. Trato de atacar las causas de la prostitucion, mejorando las condiciones de vida y trabajo de las mujeres y dio inicio a una amplia campana contra los "resquicios de la moral burguesa".

La primera Constitucion de la Republica Sovietica, promulgada en julio de 1918, dio a la mujer el derecho de votar y ser elegida para cargos publicos. Sin embargo, igualdad ante la ley aun no era igualdad de hecho. Para la plena emancipacion de la mujer, para su igualdad efectiva en relacion al hombre, era necesaria una economia que librase del trabajo domestico y en la cual ella participase de forma igualitaria al hombre. La esencia del programa bolchevique para la emancipacion de la mujer era su liberacion final del trabajo domestico por medio de la socializacion de esas tareas. Lenin, en julio de 1919, insistia en que el papel de la mujer dentro de la familia era la clave de su opresion:

"Independientemente de todas las leyes que emancipan a la mujer, esta continua siendo una esclava, porque el trabajo domestico oprime, estrangula, degrada y la reduce a la cocina y al cuidado de los hijos, y ella desperdicia su fuerza en trabajos improductivos, que agotan sus nervios y la idiotizan. Por eso, la emancipacion de la mujer, el comunismo verdadero, comenzara solamente cuando y donde se inicie una lucha sin cuartel, dirigida por el proletariado, sueno del poder del Estado, contra esa naturaleza del trabajo domestico, o mejor, cuando se inicie su transformacion total, en una economia a gran escala" [1].

En las condiciones de Rusia, esa era la parte mas dificil de la construccion del socialismo y la que requeria mas tiempo para ser concretada. El Estado Obrero comenzo por crear instituciones, como comedores y casas cunas modelos, para liberar a la mujer del trabajo domestico. Y eran, justamente, las mujeres quienes mas se empenaban en su organizacion. Esas instituciones, instrumentos de liberacion de la mujer de su condicion de esclava domestica, surgian en todas partes donde era posible, pero fueron pocas para lo que se necesitaba. Rusia estaba en guerra civil, siendo atacada por sus enemigos, y las mujeres tuvieron que asumir, con los hombres, las tareas de la guerra y de defensa del Estado Obrero. Sin embargo, muchas de esas instituciones fueron creadas y funcionaron a satisfaccion, mostrando su acierto y la necesidad de su expansion y mantenimiento.

Los dirigentes sovieticos llamaban a las mujeres a tomar parte cada vez mayor en la gestion de las empresas publicas y en la administracion del Estado, asi como se candidatas a delegadas a los soviets. En un discurso en homenaje al Dia Internacional de la Mujer, en marzo de 1920, Lenin decia que "el capitalismo unio una igualdad puramente formal a la desigualdad economica y, en consecuencia, social. Y una de las manifestaciones mas extremas de esa inconsecuencia es la desigualdad de la mujer y del hombre. Ningun Estado burgues, por mas democratico, progresivo y republicano que sea, reconoce la total igualdad de los derechos del hombre y de la mujer. La Republica de los Soviets, por el contrario, destruyo de un solo golpe, sin excepcion, todas las lineas juridicas de la inferioridad de la mujer y, tambien, de un solo golpe aseguro a ella, por ley, la igualdad mas completa".

Lenin alertaba hacia el hecho de que siempre se acostumbra decir que el nivel cultural y de vida de un pueblo mejor se define por la situacion juridica de la mujer. Desde ese punto de vista, solo la dictadura del proletariado, solo el Estado Socialista pueden conseguir y consiguen el grado mas alto de la cultura. Sin embargo, eso no es suficiente. El movimiento obrero femenino ruso no se contento con una igualdad puramente formal y asumio la tarea -ardua y larga, porque exige una transformacion radical de la tecnica social y de las costumbres- de luchar por la igualdad economica y social de la mujer, haciendo que ella participase del trabajo productivo social, liberandola de la esclavitud domestica, que es improductiva y embrutecedora.

Para ello, Lenin no perdia la oportunidad de dirigirse a las mujeres, en los actos publicos. El insistia en el papel fundamental de la mujer en las tareas de la revolucion y llamaba a todas las mujeres pobres y trabajadoras a participar de la construccion concreta del socialismo, ayudando a crear los restaurantes colectivos, las lavanderias publicas, las casas cunas y otros servicios que significarian la socializacion de las tareas domesticas.

Hoy en dia, muchos de esos discursos de Lenin son criticados por militantes feministas, que ven en ellos un llamado de Lenin a que las mujeres continuen encargandose de las tareas "femeninas" como: cocinar, lavar y limpiar. En realidad, la preocupacion de Lenin era movilizar a las masas de mujeres para la revolucion. Por eso se dirigia a ellas de esa forma, con sus palabras y llamandolas a cumplir las tareas que ellas mejor sabian hacer. De esa forma, ellas se sentirian mas dispuestas a integrar el movimiento revolucionario, y una vez dentro de el, podrian ir asumiendo otras tareas. El objetivo de Lenin no era movilizar solamente a la vanguardia, sino tambien a las mujeres mas atrasadas. El se dirigia a las mujeres de su tiempo, moldeadas por siglos de opresion, para llamarlas a luchar y a construir a la mujer del futuro. De esa forma, millones de mujeres rusas dejarian el aislamiento del hogar y se integrarian en la construccion colectiva del socialismo.

La burocratizacion de la revolucion primero, y la restauracion del capitalismo despues, hicieron retroceder todo ese proceso y las mujeres perdieron sus mayores conquistas. Pero este es tema de un nuevo articulo.

Las resoluciones de la III Internacional

Las concepciones marxistas sobre la emancipacion de la mujer y su papel en la lucha por el socialismo fueron transformadas en tesis y resoluciones durante el III Congreso de la Internacional Comunista, reunido en 1921 antes, por lo tanto, del periodo stalinista. Ese evento, de importancia historica para el movimiento socialista mundial, trazo un programa y una orientacion para el trabajo entre las mujeres que, por su claridad y concordancia con los principios del marxismo, hasta hoy no fueron superados por ninguna otra organizacion obrera. Por eso, continuan siendo validos hasta hoy.

En primer lugar, la Internacional Comunista deja bien definida su posicion de que la liberacion de la mujer de la injusticia secular, de la esclavitud y de la falta de igualdad de la cual es victima en el capitalismo, solo sera posible con la victoria del comunismo. "Lo que el comunismo dara a la mujer, en ningun caso el movimiento femenino burgues podra dar. En tanto exista la dominacion del capital y de la propiedad privada, la liberacion de la mujer no sera posible".

La mujer acabara de conquistar el derecho del voto, y la Internacional alertaba que eso, a pesar de ser importante, no suprimia la causa primordial de la servidumbre de la mujer en la familia y en la sociedad y no solucionaba el problema de las relaciones entre los sexos.

"La igualdad no formal, pero si real, de la mujer, solo es posible en un regimen donde la mujer de la clase obrera sea duena de sus instrumentos de produccion y distribucion, participando de su administracion y teniendo la obligacion del trabajo en las mismas condiciones que todos los miembros de la sociedad trabajadora; o sea, esa igualdad solo es realizable despues de la destruccion del sistema capitalista y su sustitucion por formas economicas comunistas".

Sobre la cuestion de la maternidad, la Internacional no deja dudas de que tambien solo en el comunismo esa funcion natural de la mujer no entrara en conflicto con las obligaciones sociales y no impedira su trabajo productivo. Sin embargo, la IC aclara que el comunismo es el objetivo ultimo de todo el proletariado. Por eso, la lucha de la mujer y del hombre debe ser dirigida de manera inseparable.

Lo mas importante es que, esa que fue una de las organizaciones internacionales mas activas de la causa de los trabajadores, confirma los principios fundamentales del marxismo, segun los cuales no existen problemas especificamente femeninos y que la mujer obrera tiene que mantenerse junto a su clase, y no unirse a la mujer burguesa. "Toda relacion de la obrera con el feminismo burgues y las alianzas de clase debilitan las fuerzas del proletariado y retardan la revolucion social, impidiendo, asi, la realizacion del comunismo y la liberacion de la mujer".

Por ultimo, la Internacional refuerza el principio de que el comunismo solo sera alcanzado con la union de todos los explotados y no con la union de las fuerzas femeninas de las dos clases opuestas. Y termina llamando a todas las mujeres trabajadoras a tener una participacion activa y directa en las acciones de masas, tanto en el marco nacional como a escala internacional.

(Traduccion: Laura Sanchez)

1. Lenin, Vladimir Ilich. El poder sovietico y la situacion de la mujer. Moscu: Progreso, 1981.

LA IZQUIERDA EN LOS PARLAMENTOS EN PARAGUAY?


De las trincheras a los palacios: los caminos de la "izquierda"

Debate en el Foro Social Mundial (Porto Alegre 2005)

En un Foro marcado por la despolitización y preparado para recibir figuras como Lula y Chávez, se hizo uno de los debates más importantes de los últimos tiempos en lo que concierne al proceso de revolución mundial. El gravísimo problema que vive la lucha por el socialismo hoy, configurado en el vendaval oportunista que golpea a la inmensa mayoría de las fuerzas de izquierda en el mundo, fue el tema del debate organizado por la LIT-CI en el último Foro de Porto Alegre en enero.

Grandes frentes de izquierda, formados durante largos y duros procesos de unificación, como el Frente Farabundo Martí, en El Salvador, y el Frente Sandinista, en Nicaragua, después de protagonizar guerras que acabaron por desmantelar a las fuerzas armadas burguesas y derribar las dictaduras militares, se pasaron para el lado de la democracia burguesa en sus países, hoy semides-truidos. Grupos guerrilleros de larga trayectoria y cuya historia fue escrita con la sangre de muchos combatientes que cayeron enfrentando de pecho abierto dictaduras militares sangrientas, como los Tupamaros en Uruguay, dijeron adiós a las armas. Hoy, lo que queda de una de las guerrillas de mayor peso popular del mundo no pasa de dóciles ovejas en manos de la burguesía, sentados en los confortables sillones del Parlamento, ayudando a administrar la explotación de los trabajadores.

Para discutir este grave problema, la revista Marxismo Vivo reunió en Porto Alegre para un debate a:

James Petras, sociólogo norteamericano, militante de los movimientos sociales de todo el mundo, especialmente de América Latina. Autor de varias obras, entre ellas Brasil, gobierno Lula Año Cero, lanzada en el Foro. Fidel Nieto, uno de los fundadores del FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador). Sociólogo y fundador de la TR (Tendencia Revolucionaria), una escisión del FMLN. Jorge Zabalza, uruguayo, militante y miembro de la dirección del Movimiento Nacional de Liberación - Tupamaros (entre 1960-1972). Valério Arcary, miembro de la dirección del PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado), de Brasil, y militante de la LIT-CI.

JAMES PETRAS

“Quiero comenzar discutiendo algunos conceptos básicos que utilizamos. ¿Por qué hablamos de “democracia burguesa” y no sólo de “democracia”? Porque no hay en el mundo una democracia sin clases. El sistema político electoral está condicionado por la existencia de un poder económico que delimita y elabora los parámetros en los cuales este sistema electoral puede funcionar. Este condicionamiento para el funcionamiento del sistema electoral es el que da la definición de “democracia burguesa” ¿Por qué? Si ese sistema electoral, en algún momento, sobrepasase los límites de la institucionalidad burguesa, los poderes burgueses intervendrían en el proceso electoral para derribar al gobierno e instalar una dictadura. Y esa dictadura reformula las reglas políticas antes de volver a convocar nuevamente a elecciones. Hay límites políticos para que el sistema electoral, que los burgueses llaman “democracia”, pueda funcionar. Para nosotros hay una gran diferencia entre el Estado burgués y el régimen electoral. El Estado burgués existe en la institucionalidad legal, el Ejército, el Banco Central, en el conjunto de las instituciones de clase que están funcionando antes, durante y después de las elecciones. Lo que llamamos “ïnstituciones permanentes” del sistema político. Los gobiernos siempre están subordinados al Estado. Y, en algunos casos raros, cuando sube al poder alguna fuerza antiburguesa, hay una gran crisis institucional, entre el Estado burgués y el régimen populista (o socialista-democrático), hay un conflicto muy inestable. Y normalmente, en un conflicto entre el Estado burgués y el régimen popular, el Estado burgués derrota al régimen popular. Un régimen puede derrotar un Estado únicamente si construyó una fuerza independiente en el proceso de lucha. Los teóricos burgueses no reconocen la diferencia entre Estado y régimen. Hablan siempre de “Estado democrático”. El Estado no es democrático, es autoritario, es vertical y permanente, nunca es electo. Existe y tiene sus orígenes en hechos históricos.

¿Cómo entendemos el sistema electoral?

Es importante entenderlo, para discutir la política contemporánea en los últimos veinte años. Primero, cuando muchos hablan de la “transición militar a la democracia”, eso es una hipótesis, no es una realidad. Sabemos que no es militar, pero no por eso es necesariamente “democrática”. Hay gobiernos autoritarios militares y civiles. Lo que hemos visto en América latina es la transición de gobiernos autoritarios militares a gobiernos autoritarios civiles, Pero alguien dice: “Petras, usted está olvidando que ahora tenemos las elecciones, tenemos los partidos, tenemos el derecho de hablar... ¿Pero qué correspondencia tienen las elecciones con la práctica política de los gobiernos electos? No hay correspondencia alguna. Todos los candidatos hablan contra el neoliberalismo para profundizarlo cuando llegan al gobierno. Por eso, las campañas electorales no son una medida democrática. Son engaños concientes y sistemáticos. Segundo, ¿quién toma las decisiones en los gobiernos electos, las decisiones que afectan los ingresos, el presupuesto? Funcionarios que no son electos. Por ejemplo, ¿quién eligió al presidente del Banco Central de Brasil, el señor Meirelles? Este viene del Banco de Boston, autor de una gran estafa en Argentina. Nunca ganó ninguna elección, ni en el pasado ni en el presente ni lo hará en el futuro. ¿Furlan ganó alguna elección? Y decide toda la política de comercio. A Rodríguez (amigo de Monsanto), ¿quién lo eligió? ¿y a Palocci? Pero él decide la política salarial y todo lo que afecta la vida económica. Ningún funcionario fue electo. Ninguna decisión se toma en función de las elecciones. Lula no se presentó diciendo: “vamos a entregar nuestras tierras a Monsanto”, no dijo “voy a sacrificar el salario mínimo al Citibank””, no dijo “vamos a entregar Petrobrás a Shell y Exxon”. Y eso indica que el proceso de decisión no es democrático, se hace por el dedo de los personajes que ocupan los cargos de gobierno. Si vamos a fondo, el diseño macroeconómico y macrosocial lo hacen y planifican los funcionarios que ni siquiera son nacionales y no elegidos. Estamos hablando del Fondo Monetario, del Banco Mundial, del Citibank, Wall Street, Londres... Todos tienen gran influencia en la elaboración de la política neoliberal. Si la macroeconomía es el resultado de las decisiones de élites extranjeras no elegidas, ¿cómo podemos hablar de “democracia”?. Cómo podemos hacerlo si el contenido y la estructura de decisión no es nada democrática. Y eso explica la paradoja de que, en los últimos 20 años, hemos tenido más elecciones que nunca en la historia de América Latina, según dice el presidente Bush y otros más. Pero al mismo tiempo que hay más elecciones, hay más medidas represivas, más medidas antipopulares. Cómo se explica que, si hay tanta democracia, el proceso social es cada vez más regresivo. Esta paradoja no es tal porque el sistema que está tomando las medidas en favor de los grandes monopolios no es democrático. Nunca se consulta sobre las grandes decisiones: sobre el salario mínimo y la jubilación, sobre la entrega de grandes territorios en el Amazonas o las grandes plantaciones de soja. Eso es lo quiero explicar: que las elecciones que hemos tenido han tenido un impacto negativo. Mientras los pueblos que creían en esta “democracia”, comienzan a decir “no queremos la democracia”. Pero lo que está diciendo es “no queremos un sistema electoral autoritario civil”. Frente a este panorama, ¿cuál es la política del imperialismo? El imperialismo es muy flexible en la política y muy rígido en los principios económicos. Al imperialismo no le importa si un presidente fue guerrillero, obrero metalúrgico, nacionalista o hasta marxista, en el pasado. Lo que le interesa es la posición que tiene hoy. Cuál es su referencia política: sus ex compañeros en la fábrica o en la montaña o actuar de acuerdo con las multinacionales y el FMI? EE.UU. muestra la capacidad de apoyar un ex socialista en Chile, un ex laborista en Brasil (digo ex porque hace mucho que Lula no trabaja en una fábrica, ya no tiene manos de obrero metalúrgico sino de pianista). EE.UU. no tiene ningún problema en aceptarlo porque ahora trabaja para los patrones. Y puede aceptar un partido socialdemócrata, socialcristiano, peronista, cualquiera que sea, no importan los nombres. Lo que le importa es su práctica actual, si están de acuerdo con los ajustes estructurales, con las privatizaciones, con el ALCA (pesado o light). Eso es lo que le interesa al imperialismo. ¿Y qué tenemos ahora? Después de veinte años, hemos visto una serie de gobiernos electos que han profundizado las medidas y la agenda del gran capital. Ningún gobierno elegido ha tomado ni una medida progresista en salud, educación, salario o condiciones de trabajo. No hay ni un gobierno reformista, reformista en el sentido de que no va a cambiar el capitalismo pero sí va a aumentar el salario y el gasto de salud, va a poner más impuestos a los capitalistas, va a financiar una reforma agraria, va a fomentar la industria. Por el contrario, los gobiernos electos han hecho al revés: están reduciendo los salarios, están entregando las tierras al capital extranjero, están revirtiendo las leyes laborales de los años 30 y 40. Son los autores del “gran salto hacia atrás”.

Un salto hacia antes del varguismo

La estabilidad laboral, la protección del trabajo, todo eso era legado del varguismo. Yo no soy varguista, pero hay que decir que este gobierno representa un salto hacia atrás del periodo varguista. Estamos viviendo otra vez los años de1890, los años de los agroexportadores de café. Ahora es la soja. Pero hay diferencias: estamos vendiendo el hierro, estamos entregando el petróleo. Se está repitiendo. Lula es un microcosmos de todos los gobiernos electos de América latina. Ecuador es lo mismo: Gutiérrez entrega petróleo y bases militares, perjudica a los indígenas. ¿Qué pasa con la centroizquierda? ¿Por qué está actuando como la “derecha dura”? ¡Hasta el PFL ataca a Lula desde una posición de izquierda! criticando el bajo salario mínimo, que apenas sube 10 reales. Y Lula dice “estoy comprometido con el ajuste, necesito entregar 40.000 millones de dólares a los bancos extranjeros. Hay que ser responsable, olvidar a los pobres. Mejor llorar por los pobres. Mejor ponerse el sombrero del MST “. ¿Qué pasa con la centroizquierda? Estas corrientes tenían viabilidad en el pasado, en los años 40 y 50: podían aumentar el salario, permitir un nivel de sindicalización, hacer algunos gastos sociales. Y tenían una alianza con una burguesía nacional que producía para el mercado interno y dependía de contratos y subvenciones del Estado, por eso lo protegían. Dentro de esta alianza popular burguesa, se podía pensar, en el mejor momento, en una política de bienestar social. Pero esta burguesía ya no existe más. La burguesía se ha pasado a los circuitos internacionales: vende al mercado externo, se imbrica en los circuitos financieros, pide préstamos del Banco Mundial. Ahora el operario ya no es “consumidor”, es “costo de producción” para el mercado externo. Es costo y no consumo. Y hay que bajar los costos laborales para vender mejor en el mercado externo. Entonces, un gobierno de centroizquierda, necesariamente implicado con la nueva burguesía tiene que seguir el camino que ésta le dicta: bajar los “costos sociales”, bajar el presupuesto, bajar el salario mínimo, generar un ejército de desocupados para bajar la presión laboral. Aliarse ahora los operarios con los burgueses es subordinar el proletariado al proyecto burgués neoliberal. Porque hoy la burguesía, con todo su poder es neoliberal: en la práctica, en la teoría y en su inserción en la política. Algunos dicen: bien, un gobierno popular puede cambiarse, con presión popular, hacia políticas progresistas. Pero en cuanto algún gobierno toma alguna medida progresista, como aumentar impuestos al gran capital, éste empieza la fuga de inversiones y lleva a una crisis financiera. Entonces, para hacer reformas (yo estoy a favor de la reformas que den bienestar social), objetivamente, tiene que prepararse a enfrentar al capital que no quiere colaborar con estas reformas. Cuando la burguesía no quiere compartir la riqueza, hay dos posibilidades. Una es eliminar a la burguesía como forma de controlar las inversiones, el comercio y la producción. La otra alternativa es capitular y decirle al pueblo: “nosotros queremos cambios pero no nos los permiten los otros” (¡siempre son los otros!). Entonces, como consecuencia de esta segunda alternativa de capitulación, está el hecho actual de Lula, Kirchner, Mesa y todos los demás. Automáticamente, adoptan la política neoliberal, independientemente de sus orígenes y de lo que esté en su corazón. Quién sabe lo que está en el corazón: ¡es un territorio oscuro! Pero lo que nos interesa no es esto sino la práctica. Frente a este panorama, no somos extremistas, no somos idealistas, somos realistas y prácticos. Cuando vemos gobiernos electos que entregan la decisión a poderes no elegidos, llamamos a este gobierno de “democracia burguesa elitista”. Cuando vemos gobiernos de centroizquierda que hacen política para el capitalismo, sabemos que no hay una burguesía nacional dispuesta a hacer reformas. Conclusión práctica y realista, derivada de estos hechos, es que el único camino es la lucha extraparlamentaria, basada en las luchas, en las decisiones de los “parlamentos de la calle” hacia un proyecto anticapitalista y socialista para realizar las reformas. Ser “reformista” hoy implica, necesariamente, una política revolucionaria”.

FIDEL NIETO

“Voy a tratar, en mi presentación, de explicar y analizar cómo fue posible que uno de los movimientos revolucionarios más importantes de América Latina, en las últimas décadas del siglo pasado, sea ahora un partido sistémico, parte integral de la democracia burguesa electoral que existe en mi país, El Salvador. La guerra revolucionaria en El Salvador ha sido considerada, ha sido interpretada por muchísimos analistas de izquierda, e incluso de derecha, como una de las guerras civiles más largas, más violentas y más sangrientas que se hayan sucedido en la historia latinoamericana.

Es importante decir que El Salvador es un pequeño país de apenas 20.000 km cuadrados. No existe una selva, ni siquiera grandes montañas. Pero además está muy poblado: tiene seis millones y medio de personas viviendo en ese pequeño territorio; sin embargo, un movimiento revolucionario político militar libró una guerra que duró 12 años, en condiciones geográficas y demográficas sumamente adversas. El ejército burgués que ese movimiento revolucionario combatía con las armas en la mano contaba con aproximadamente 60 mil efectivos y se apoyaba en una fuerza paramilitar (las llamadas defensas civiles y patrullas cantonales) estimada en 120.000 miembros. El ejército gubernamental contó, a lo largo de todos esos años con el apoyo político-militar de la mayor potencia imperialista. Sólo en los últimos cinco años, EE.UU. invirtió 3000 millones de dólares en apoyo militar al ejército. Todo esto se tradujo en una cantidad impactante de muertos: 80.000 personas murieron en este conflicto y 13.000 personas todavía están desaparecidas, especialmente revolucionarios y revolucionarias, cuyo destino aún es un misterio para sus familias.

Cuando finaliza la guerra, se crea un organismo de la ONU (se llamó Comisión de la Verdad) que hizo un estudio que determinó que mas del 95% de los muertos y desaparecidos fueron atribuidos a los Escuadrones de la Muerte, a los cuerpos de seguridad y al ejército gubernamental. Conocer entonces cómo una izquierda revolucionaria que llegó, al final de la guerra, a tener misiles para el combate de los medios aéreos, que puso al ejército a punto del colapso, en varias oportunidades, después de 12 años de guerra abierta y directa, y después de 22 años de lucha armada, se convirtió ahora en un partido político que adorna la democracia electoral burguesa de nuestro país es, sin dudas, importante para quienes continúan pensando en la revolución como una necesidad urgente para la construcción de un nuevo mundo posible. Por lo menos cuatro factores estuvieron a la base de este proceso:

Primero, los cambios en el entorno internacional acontecidos especialmente a finales de la década de los ochenta - La caída del Muro de Berlín, la derrota de lo que aquí se llama estados obreros, sucedida en 1989, pero, fundamentalmente, la derrota electoral que sacó del gobierno al Frente Sandinista tuvieron un gran impacto en la cabeza de la revolución salvadoreña. ¿Cómo fueron interpretados estos fenómenos en la dirección del FMLN de entonces? Una parte concibió esos hechos (y los sucesos de la Plaza de Tiananmen, en China) como el “fin del socialismo”, llegaron incluso a pensar de que se trataba del “fin del marxismo”.

Hay que decir, sin embargo que en 1989, el año de la caída del Muro, el FMLN lanzó su más fuerte y extendida ofensiva político-militar que puso al gobierno al borde del colapso, controlando amplios sectores de la periferia de la ciudad capital. Las fuerzas revolucionarias guerrilleras llegaron a escasos metros de la casa presidencial y muy cerca de las instalaciones del Estado Mayor del ejército salvadoreño en esa ofensiva. Sin embargo la idea de que esa gran maniobra militar produjera el levantamiento insurreccional de las masas no fue acertada. Y después de dos semanas de combate en la capital, hubo que replegarse de nuevo a las áreas rurales.

Segundo, el fin negociado de la guerra - En esos momentos, fue cuando se sucedieron, precisamente, estos acontecimientos del entorno internacional. Y si bien es cierto que la idea era definir militarmente la situación en esa ofensiva, también se pensaba que había que organizar e impulsar nuevas ofensivas, si la primera no resultaba suficiente para concluirla victoriosamente. Sin embargo, la jefatura de algunas organizaciones (hay que tomar en cuenta que el FMLN estaba compuesto por cinco organizaciones político militares) ya no estuvieron dispuestas a impulsarlas, poniendo el énfasis en la que había sido concebida como la apuesta mínima, o sea, lograr que esa gran ofensiva militar, por lo menos se tradujera en una salida negociada del conflicto. De esa manera se llegó, en enero de 1992 a la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec; que marcaron el fin negociado de la guerra civil, pero no el de las causas estructurales que la generaron.

Es importante mencionar las distintas interpretaciones que hubo en el FMLN sobre esos acuerdos. Una parte de la dirección, por lo menos dos de los miembros de la comandancia general, fue de la idea de que los acuerdos de paz habían significado la victoria de la revolución. Otros pensaban que los acuerdos de paz eran una victoria revolucionaria pero no la victoria de la revolución ya que el problema del poder no había cambiado, que éste quedaba siempre en manos de la derecha. Por último, para muchos de los mandos medios del FMLN y para la mayoría de los combatientes, los acuerdos de paz significaban la derrota del movimiento revolucionario. Por supuesto que los combatientes y los mandos medios no fueron consultados acerca de la naturaleza de esos acuerdos.

Inmediatamente después de esos acuerdos, vino lo que se llamó “programas de reinserción de los ex combatientes a la vida civil” los cuales comprendían las formas, a partir de las cuales supuestamente, la gente que había luchado por doce años iba a rehacer su vida como civiles. Hubo para los combatientes reparto de tierras, préstamos para que establecieran microempresas y, para los oficiales de la guerrilla, hubo créditos más altos y, además, preparación para que se convirtieran en “exitosos” empresarios.

Tercero: el impacto de los programas de reinserción en la vida y en el pensamiento de los ex combatientes y de los mandos - Es importante señalar que muchos ex combatientes a los que se les asignó tierra no tuvieron apoyo técnico, ni capital para sembrar y rápidamente, comenzaron a deshacerse de esa tierra. Pero para algunos de los dirigentes, además del apoyo económico, hubo otro aspecto que fue fundamental: seminarios, talleres y cursos dirigidos desde Harvard y sus centros regionales con un enfoque neoliberal. Los dirigentes más altos fueron incluso a EE.UU. a recibir formación económica, política y social. Otros fueron al INCAE en Costa Rica o Nicaragua a “conocer” qué estaba pasando en el mundo después de la guerra. Todo esto en un momento en el cual en diversas partes del mundo se veía la tremenda derrota de los trabajadores, de la caída de los gobiernos de Europa del Este, o sea, de la que ha sido la victoria más importante del imperialismo sobre las fuerzas revolucionarias en todo el siglo pasado. Con esas ‘enseñanzas’, muchos de los dirigentes del FMLN fueron despojados del lenguaje y de los conceptos revolucionarios, de los términos marxistas y, de pronto, aquello de llamarse “revolucionario” parecía “anticuado”, algo así como “haberse quedado en el pasado”. Casi todo el mundo dejó de hablar de lucha de clases y comenzó a hablar de “consenso”, de “concertación”; se dejó de hablar de clases sociales y se habló de “sociedad civil”. De esta manera se fueron perdiendo los conceptos, expresión de un determinado marco de referencia para entender y comprender la realidad, es decir, la ideología revolucionaria fue vaciada de la cabeza de muchos de los líderes del FMLN.

Cuarto: el desmontaje de lo que fueron las cinco organizaciones guerrilleras y la conversión del Frente en partido electoral, como parte de los acuerdos de paz. Este paso significó la conversión de aquel fuerte movimiento guerrillero revolucionario y socialista en un partido del sistema político institucional del país. Entonces el debate que se abrió en la dirección del frente no fue ya relativo a cómo impulsar el proceso de cambios en el país, para darle continuidad a la lucha por las transformaciones sociales pendientes, sino por el reparto de espacios de participación en las candidaturas a cargos institucionales, de diputados, alcaldes y concejales, inaugurándose de esta forma un período de pugnas internas por el control del aparato partidario como la garantía necesaria para la obtención de determinadas cuotas en los espacios de gobierno, transformándose así sus principales líderes, de dirigentes revolucionarios en funcionarios del estado burgués.

Quinto: la pérdida de la identidad clasista del liderazgo y de muchos militantes del FMLN - Nos referimos al hecho de que durante la guerra se produjo un desplazamiento de las expectativas de muchos dirigentes, generado a partir de los cambios en las condiciones objetivas y subjetivas en la vida de algunos de ellos, consistente, por ejemplo, en que algunos compañeros que nacieron en el seno de familias empobrecidas y como resultado de su esfuerzo y sacrificio en la lucha revolucionaria llegaron a niveles de dirección, cambiaron sus motivaciones y aspiraciones personales. Su apuesta ya no fue volver al campo a trabajar la tierra o a la fábrica y continuar siendo parte de esa clase social en la cual nacieron, sino hacerse diputados o empresarios, produciéndose en ellos una transformación clasista a partir de la “movilidad social ascendente” lograda a través de los cargos públicos, lo cual trajo como otra consecuencia adicional, la aceleración y profundización del distanciamiento entre los dirigentes convertidos en funcionarios del estado burgués y las bases, que siguieron sumidas en una situación de pobreza.

Hoy, y para terminar, vale la pena referirse a lo que es ahora el partido FMLN, a qué queda de aquel FMLN revolucionario que con tanto heroísmo e inteligencia desafió el poder del imperio en Centroamérica durante doce años. En primer lugar el Frente, es el partido más importante de la oposición en el país; gobierna muchas de las principales 80 ciudades, incluida la capital y las más grandes concentraciones urbanas del país. Tiene la bancada legislativa más numerosa y ha registrado un ascenso electoral continuo y permanente. Pero esta situación de éxito electoral y de obtención de mayores espacios en las instancias estatales se corresponde, paradójicamente, con otra cuestión: cuánto más votos y poder institucional alcanza el FMLN se hace más gobierno pero a la vez, se hace menos pueblo.

El año pasado, el FMLN tuvo, incluso, la posibilidad de ganar la presidencia de la República. Sin embargo, equivocó el camino a lo largo de todo el proceso electoral comenzando desde la forma en que se dilucidó la cuestión de la selección de la fórmula presidencial, pasando por una errática política de alianzas y lo que es aún peor, centró parte importante de su discurso en un gran esfuerzo por generar confianza en los sectores empresariales y en la Casa Blanca, presentando dentro de sus ejes de campaña electoral, dos consignas muy claras: Primero, decirles a los ricos del país “no se preocupen porque si nosotros ganamos la presidencia de la república sus riquezas va a estar garantizadas”. Y segundo, tratar de presentarse ante el gobierno de EE.UU. como mejor amigo suyo que el principal candidato de la derecha.

Entonces, ¿Por qué es que el frente sigue sacando cada vez más votos pese a su deslizamiento hacia el centro o sea hacia la derecha?; ¿Será que el pueblo va para la derecha? Lo que sucede es que no hay otra opción electoral más de izquierda y la gente está cada vez más cansada de las políticas neoliberales que se aplican desde hace más de 15 años y aprovecha los procesos electorales para “castigar” al partido en el gobierno.

Finalmente, por suerte para nosotros, el FMLN no es la única izquierda que existe en el país. Hay un proceso lento y contradictorio de construcción de una nueva izquierda no sólo política, sino también una nueva izquierda social. Ambas, en la medida en que se fortalezca se convertirán en el nuevo sujeto político revolucionario que la nueva situación del país reclama. Nosotros en la Tendencia Revolucionaria (TR) estamos trabajando desde hace varios años para acelerar este proceso, para hacer de la nueva izquierda una mayoría en la sociedad. Pero no para que esta mayoría se traduzca en votos para algún partido electoral, sino para que esta mayoría se exprese en la lucha de calle. Y mientras las bases y la dirección del FMLN van a esperar otros cinco años para intentar de nuevo llegar al gobierno por la vía electoral, esta nueva izquierda se propone sacar al gobierno desde la lucha de la calle. Sin embargo, la tarea no es fácil. El hecho de que el Frente haya pasado ha ser parte del Estado ha desgastado bastante la imagen de lo que significa ser de izquierda en El Salvador. Pero somos un pueblo de mucha tradición de lucha. En 1932, este pueblo intentó, por primera vez, llegar al poder por la vía armada. En 1944, sacamos del gobierno a una de las tiranías más feroces que ha tenido Centroamérica, a través de una huelga general de brazos caídos. Menos de 30 años después, esa dictadura militar, que se repuso de aquella derrota, comenzó a tener un nuevo desafío, esta vez con el pueblo en armas. Los revolucionarios del El Salvador tenemos todo el derecho a tener confianza en este pueblo heroico y estamos convencidos de que, dentro de poco, la lucha en nuestro país, volverá a ponerse otra vez, al igual que otros pueblos hermanos, a la cabeza de la lucha en América Latina.”

JORGE ZABALZA

“Compañeros y compañeros: ¡qué falta de dignidad! En Nicaragua, El Salvador, Uruguay, los viejos guerrilleros que convocaron a la gente a morir, a tomar las armas, pasar por la tortura, a estar desaparecidos hasta hoy en día, van hoy del brazo con el imperialismo, con el gran capital y con la derecha. Sufrimos dos derrotas, en Nicaragua, en El Salvador y en Uruguay. La primera fue militar y política. y la pagamos con sangre, años de prisión, sufrimiento de mujeres y hombres. Pero la segunda es peor porque es ideológica: es la renuncia total a los principios revolucionarios. Y de esa no se levanta. Porque de la derrota política y militar nos levantamos y salimos de los calabozos para luchar. De la derrota ideológica no van a salir más. Lo que estamos viviendo ahora en Brasil nos da un anticipo de lo que va a ocurrir en Uruguay. Oír a Lula, para mí, es como ver a nuestro próximo presidente “progresista” dentro de dos o tres años, cuando también él quizás vaya a Davos a “tender puentes”. En Uruguay, las elecciones se ganaron con poco más de la mitad de los votos. Como dijo Petras, el poder está muy lejos de nosotros. Pero el pueblo fue protagonista, llenó las calles, hizo el mayor acto público nunca visto de la historia del Uruguay al final de la campaña electoral. Y el día de las elecciones, nadie quedó en la casa. Esas son las expectativas, el estado de ánimo, la subjetividad que hoy domina a los trabajadores y al pueblo uruguayo.

Gran fiesta popular, mas también gran fiesta para los burgueses, porque ellos también tienen grandes expectativas con el gobierno progresista. En Uruguay, no se fugaron los capitales, la Bolsa de Valores continuó funcionando tranquilamente, el dólar siguió como estaba, el riesgo país cayó... El Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID visitaron Uruguay y se sienten socios del nuevo gobierno de Tabaré Vázquez. Hace seis o siete meses, cuando Brasil envió tropas a Haití, la bancada del Frente Amplio en el Parlamento uruguayo votó en contra de enviar tropas uruguayas, argumentando que esa era una base imperialista para atacar a Venezuela, Colombia y Cuba. Pero hace 15 días, como estos parlamentarios pasaron al otro lado y ahora son parte del gobierno, todo el F.A. votó enviar tropas a Haití. Simplemente porque ahora hay que hacer buenas señales al imperio y a las FF.AA. No quiero repetir lo que ya se ha dicho de lo que ocurre con el gobierno de Lula y con el PT.

¡Qué momentos históricos vivimos en Uruguay!

Como decía el compañero Fidel Nieto, la caída de la URSS, el desastre del Partido Comunista de la URSS y, con ellos la caída de la peor de las religiones, de la más dogmática de todas, que fue el estalinismo, dejó a un gran sector de la militancia de izquierda revolucionaria sin referencia, ciegos y sordos, desconfiando de todo lo que fuera una propuesta revolucionaria. Este desastre de los viejos revolucionarios convertidos en defensores de la democracia burguesa creó un clima de confusión en el plano de la teoría, donde nadie tiene seguridades ni certezas. Hoy vale todo. Como si fuera poco, los principales instrumentos políticos y sociales construidos por el pueblo uruguayo en 100 años de lucha, la Central Única de Trabajadores y el Frente Amplio, hoy son instrumentos de la política económica liberal y reaseguro de la democracia burguesa. La militancia que se siente reformista y que siente que ser reformista hoy es la revolución posible, ve que la política económica que va a promover el F.A. es liberal. Se define liberal y proclama el crecimiento económico basado en la inversión privada y en su rentabilidad, en el pago de la deuda externa. Ha quedado un vacío tremendo en el plano de la teoría. Un viejo guerrillero, Raúl Sendic, decía que “no hay mejor teoría que la de las revoluciones hechas”. Pero hoy, podemos decir que la mejor teoría va a ser la de las revoluciones fracasadas. Todos estos fracasos y estas derrotas nos dejan un campo abierto para hacer una propuesta teórica que convoque a todos los militantes sociales que van a ser desengañados por el “gobierno progresista”. Estamos trabajando en la formación de un movimiento social altamente ideologizado, que vaya dando pasos firmes, lentos pero firmes y seguros, de lucha en las calles para que de él nazca la organización política del movimiento obrero, y el poder de los trabajadores independiente de toda contaminación de la ideología social-demócrata burguesa. La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los propios obreros, decía Marx. Y si se ha fracasado en tantas derrotas sufridas en el mundo, es porque el proletariado, en ninguna de esas experiencias logró un grado de desarrollo político que lo convierta en sujeto independiente capaz de decidir por sí mismo, sin que nadie lo substituya.

Nosotros creemos que no hubo sólo derrotas militares. Hubo también derrotas en la concepción de la relación del partido con el movimiento de masas y, dentro del partido, entre la dirección y la base. En Uruguay (hablo de mi experiencia concreta), si en el curso de la lucha de clases, el movimiento obrero no fuera capaz de proponerse a sí mismo un programa que surja de sus propias necesidades, no será el programa de la organización política la síntesis de la experiencia del movimiento obrero y su lucha. No es un gran estratega el pueblo, como hoy, con sus expectativas electorales, y dejándose manipular por la socialdemocracia, nos pone un techo, limita la acción del movimiento revolucionario. Cómo la organización política podrá hacer para que ese movimiento obrero sea el que se alce y conduzca y dirija la revolución. Estos aspectos que estamos discutiendo son esenciales porque, cuando luchamos, nos planteamos organizarnos. Como vamos a organizar el poder de decidir entre nosotros será la misma forma en que se va organizar en el futuro una sociedad socialista. Si no somos capaces de tener relaciones al interior del partido que sean realmente democráticas, donde todos nos formemos y tengamos los elementos para decidir, cómo vamos a pedir otra sociedad socialista, autogestionaria, donde los trabajadores sean los que manejen los medios de producción y la política. Por eso, en el plano de las ideas, queremos militantes de ojos bien críticos hacia la sociedad y hacia la clase dominante, pero también hacia nosotros mismos. Militantes de espíritu insurrecto en el plano del poder también en el plano interno para hacer valer sus propios sentimientos, ideas y principios. Voy a atreverme a largar lo que en Uruguay llamamos un “esquemazo”: en la discusión sobre las fórmulas organizativas nació el partido bolchevique y después de cien años de experiencias en la discusión de esas fórmulas van a nacer los nuevos partidos revolucionarios en el Uruguay”.


VALÉRIO ARCARY

“No es accidental que la historia nos haya reunido en esta mesa de debate hoy. La experiencia del FMLN, la degeneración de la mayoría de su dirección, la adaptación e integración a la democracia de la mayoría de la dirección de los Tupamaros, liberó fuerzas de izquierda, luchas internas que resistieron la integración a los regímenes democráticos. En el Brasil, nosotros no tuvimos una guerra civil dramática y heroica como la de El Salvador, ni enfrentamos una experiencia de guerrilla urbana tan larga y tan heroica como la de Uruguay. Pero la verdad es que la situación de la izquierda revolucionaria y socialista del Brasil no es mucho mejor. Algo aconteció en los últimos 15 o 20 años que devastó las filas de la izquierda revolucionaria brasileña. Aquellos que vivieron la experiencia de la lucha contra la dictadura recordarán que existían, en este país, a inicios de los años 80, por lo menos cinco organizaciones con más de mil militantes cada una de ellas que, con diferentes interpretaciones del marxismo, reivindicaban la revolución socialista. Digo con “por lo menos mil” porque algunas tenían más de mil. Esas organizaciones, de diferentes siglas, no existen más. Pero sus dirigentes sí existen: son diputados, senadores, alcaldes y hasta gobernadores electos por el PT. Nosotros no tuvimos los muertos de El Salvador, no tuvimos la tragedia de las prisiones en masa del Uruguay, pero buena parte de la izquierda revolucionaria brasileña, incluso sin los muertos y sin la cárcel, entró alegremente dentro del régimen democrático, sin tener la justificación de los muertos o de la guerra civil.

Esto exige una explicación

Es preciso discutir el significado de la “democracia”, de la democracia del capital, de la democracia burguesa contemporánea. ¿Por qué este régimen tiene esta fuerza de gravedad que destruyó una generación entera de organizaciones revolucionarias? Algo tiene que explicar este proceso. A partir de nuestra mirada, desde Brasil, un país de la periferia del sistema, sin mucha tradición marxista, hace por lo menos 100 años que estas presiones terribles, impuestas por los regímenes democráticos, vienen teniendo efectos devastadores sobre las organizaciones obreras en general y sobre los movimientos y partidos revolucionarios en especial. Cien años atrás, en Alemania, la primera experiencia de un partido obrero de masas (que tenía varias alas, no solamente una corriente mayoritaria, un partido en el cual había una tremenda lucha interna, el partido de Engels) se fue integrando al régimen de la democracia prusiana, aceptando al emperador, renunciando a levantar siquiera la bandera de la República. Estaba prohibido en el partido obrero alemán levantar la consigna de “abajo el emperador”. Rosa Luxemburgo, cuando escribió para el periódico del partido un ensayo exigiendo esa consigna, fue censurada y el artículo no fue publicado. Este fenómeno no es nuevo.

Las libertades democráticas del régimen democrático burgués ejercen, hace por lo menos 100 años, una fuerza de presión terrible sobre todas las organizaciones revolucionarias. Son rarísimos los casos de las organizaciones revolucionarias que consiguieron sobrevivir a esas presiones. Ninguna organización, ni siquiera la más revolucionaria del siglo XX (el bolchevismo ruso) pasó incólumne, de forma indolora, la prueba de la democracia burguesa. Todas las organizaciones revolucionarias sucumbieron, se dividieron o surgieron luchas políticas tremendas en su interior.

El gobierno Lula o el gobierno Kirchner no nos sorprenden

En Brasil, nosotros cometimos muchos errores en los últimos 20 años. Pero hay uno que no cometimos: nosotros preveíamos que el gobierno Lula capitularía al capital, cedería al Fondo Monetario, mantendría buenas relaciones con el imperialismo y continuaría pagando la deuda externa. De verdad, nosotros, durante una década, desde 1992, desde fuera del PT, interviniendo en los sindicatos, en la CUT, en la UNE, permanentemente hacíamos un llamado al frente único para luchar. Nuestra expectativa era construir bloques que abriesen un camino para la acción de las masas junto con la izquierda del PT y de la CUT. Nuestros llamados sistemáticos eran: “¡rompan con Articulación, únanse a nosotros!” Dedicamos a eso doce años de nuestras vidas.

Pero lo que sí nos sorprendió fue que cuando Lula llegó a la presidencia toda la izquierda del PT entró al gobierno. Y Lula anunció desde el primer día: “vamos a pagar la deuda”. Unos fueron al Ministerio de la Reforma Agraria, otros al MEC, a la Salud. En todos los escalones del gobierno, no hubo cargo ofrecido por Lula que la izquierda del PT no aceptase.

Quedamos decepcionados, porque nosotros esperábamos, por lo menos, que se dividiesen, que hubiera una convulsión. Esperamos y esperamos. Pero rompió mucho menos del 10% de la izquierda de la CUT y del PT. Es progresivo que hayan roto. Que hoy estén ligados al PSOL no cambia el hecho de que rompieron con el gobierno y con el PT. Apenas rompieron el 10% de los que reivindicaban un programa revolucionario. Nueve de cada diez militantes de esas corrientes están vistiendo alegremente las camisetas de 100% Lula. ¡Es una vergüenza!

Es necesaria una explicación marxista

Eso exige una explicación serena, tranquila, objetiva y materialista. En lo posible, marxista. Si fuéramos capaces de integrar nuestra experiencia en Brasil con el drama de Uruguay y la tragedia de El Salvador, construiremos un análisis conjunto de lo que está aconteciendo con el marxismo revolucionario. Cuando digo “marxismo revolucionario” no estoy hablando sólo de aquellos que reivindican la trayectoria de la Cuarta Internacional. No somos ciegos ni podemos ignorar que, después de 1968, surgió una izquierda a escala mundial que rompió con el estalinismo y la socialdemocracia y que no se aproximó, en su mayoría, a la Cuarta Internacional. Tuvieron otras experiencias: unos quedaron impresionados con la revolución cubana, otros por la revolución china, muchos se reivindicaban “nacionalistas revolucionarios”. El hecho es que hoy quedan muy pocos movimientos y organizaciones que tengan en su programa la estrategia de la revolución socialista. Tienen formulaciones oscuras, extrañas, un proceso de rupturas que “radicalizan la democracia” con la construcción de un contra-poder. Hay muchas fórmulas extrañas, pero en ninguna queda claro si la cuestión clave, si el objetivo es tomar el poder o no. Porque para “radicalizar la democracia” no se precisa tomar el poder y esto permite muchas interpretaciones.

La verdad es que, dentro del movimiento revolucionario, buena parte de la izquierda marxista, cuando renunció a la lucha armada, fuese en la forma táctica de “guerra popular prolongada” o en la forma de “foquismo urbano”, abrazó una interpretación de la estrategia política como una “estrategia electoral”. Esta “tesis electoralista” no es lo mismo que la táctica de la participación en procesos electorales.

En los años 1980, el PT apoyaba las luchas

En la segunda mitad de esa década, durante el gobierno Sarney, incluso después de la caída de la dictadura, de las Directas y de la elección de la Constituyente de 1986, el PT apoyaba las huelgas, hasta la huelga general. Hacía declaraciones retóricas, es cierto, pero los diputados apoyaban las huelgas. Pero eso no es sinónimo de estrategia revolucionaria. Claro que hay revolucionarios que no tienen el instinto político básico de que su acción prioritaria tiene que ser en las luchas de masas (ocupaciones de tierras, huelgas, movilizaciones universitarias, marchas), en fin, las acciones directas del pueblo. Pero los reformistas también participan de las acciones directas. Claro que para ellos, lo más importante son las elecciones. Pero si pueden usar el terreno de la acción directa, si ésta está limitada a la forma de una protesta que no amenaza los cimientos y los fundamentos de la dominación burguesa y les sirve cambiar la opinión pública del país en dirección a un éxito electoral, los reformistas dan cuerda.

Ya en los años 1990, la acción del PT fue distinta. En estos años, antes de llegar al poder y para garantizar la gobernabilidad de Fernando Henrique Cardoso, el PT saboteó sistemáticamente cualquier posibilidad de unificación de las organizaciones de masas, incluso cuando aún estaban en el terreno limitado de una protesta o de movilizaciones parciales. Saboteaba, bloqueaba, estrangulaba, suspendía asambleas. Conducía permanentemente la acción de las masas para una única salida política: llegar a la presidencia de la República por medio del proceso electoral. O, si no ganaba, elegir la mayor cantidad posible de diputados, senadores, etc.

Esta concepción política de que el cambio de la correlación de fuerzas sólo puede hacerse por medio de sucesos electorales creó raíces profundas en la conciencia de millones de personas, en los últimos 15 años, en Brasil. Tanto es así, que uno de los criterios fundamentales que buena parte del activismo sindical usa aún hoy para decidir su adhesión política a una organización, por ejemplo al PSTU, es si es “electoralmente viable” o no. Esto es una herencia de esta pérdida de educación política, de esta confusión política que viene desde los años 80.

No es verdad que la “acumulación de fuerzas” sea indivisible de los procesos electorales. Los procesos electorales son consecuencia de las relaciones sociales de fuerzas, y no al revés. Lula, mucho antes de tener éxito electoral, ganó influencia de masas sobre millones de personas en San Pablo, y en menor medida en Brasil, porque fue el líder de las grandes huelgas del ABC, desde 1977 a 1980. Eso lo hizo grande, le dio autoridad, y este capital inicial es el oxígeno del cual Lula vive hasta hoy. Aunque no es inagotable, está usando este capital desde 1980. No ha sido diferente de otras fases de nuestro país o en otros. En Brasil, antes de Lula, el gran dirigente que representaba la esperanza de millones de brasileños fue Luís Carlos Prestes, del PCB. Prestes, en toda su vida, participó de una única elección y fue electo senador por Rio de Janeiro. Pero ya era una figura de masas. No es verdad que las masas seleccionen siempre sus líderes entre los candidatos electorales. Los verdaderos dirigentes de los sectores organizados del pueblo surgen, como siempre, de las grandes luchas de las masas y de las pruebas de fuerza que seleccionan a los hombres y mujeres que están al frente de cada una de las luchas.

Lula se prestigió por haber dirigido huelgas

También ha sido así en el mundo. Sendic se hizo grande no porque participó de elecciones, sino porque encabezó, armas en la mano, la lucha contra la dictadura militar y, después, atravesó con dignidad y orgullo inquebrantable un aislamiento de 11 años de prisión. No fueron las elecciones ni los programas de televisión los que le dieron autoridad.

La estrategia electoralista piensa: “ay de nosotros, sin televisión no hay vida de izquierda; sin televisión no hay política revolucionaria”. Nosotros no pensamos así. Pensamos, compañeros, que la presión del régimen democrático burgués es brutal porque permite una vida mediocre, una supervivencia rutinaria, incluso de los más abnegados militantes revolucionarios, en torno de proyectos inmediatistas, como conquistar un aparato sindical y, mucho más frecuentemente, usar la vida sindical para después transformarse en parlamentario. Entonces, funciona así: la primera huelga es el jardín de infantes, la segunda es la escuela secundaria, la tercera son los estudios superiores y ya va para la dirección de la CUT. Después, pasando por la dirección de la CUT, recibe el diploma de posgraduación para poder ser candidato a concejal. Ahí hace la tesis y, si sale bien, ya puede concursar por un doctorado de diputado regional. A partir de ahí, el cielo es el límite. La verdad esa experiencia histórica vivida por el PT no se redujo a Articulación: afectó a toda la izquierda brasileña, inclusive a nosotros. Pero, nosotros sobrevivimos. A nuestra manera brasileña, aprendiendo de nuestros errores, porque somos una izquierda muy empírica. Aprendimos también porque teníamos un legado que quedó de la generación anterior, dejado por Nahuel Moreno, que nos alertaba de cosas simples pero que quedaron en la memoria de los cuadros de nuestra organización. Así, cuando tuvimos diputados, comenzamos a gastar mucho más dinero del que podíamos gastar para construir el partido. Muchos cuadros presionaban: “no podemos continuar viviendo del dinero del Parlamento, hay que reducir gastos y profesionales, cerrar sedes, gastar menos, vivir del dinero de las cuotas de los militantes. Eso trajo crisis, fue doloroso y, muchas veces, produjo hemorragias dentro de nuestra corriente. Pero sobrevivimos: aprendimos que no se puede vivir del dinero de los mandatos parlamentarios, que no se puede tener más profesionales que los que la militancia y el apoyo del movimiento de masas puede sustentar. Lo que recogemos del apoyo sacrificado que la militancia y los trabajadores entregan para que el PSTU pueda existir en Brasil. Vivimos de ese dinero y ni un centavo de más. La primera lección, entonces es cómo sobreviven las organizaciones que aprenden a ser humildes y pobres. Porque los bolcheviques eran humildes y pobres y vivían con salarios de hambre. Y usaban frecuentemente el poco dinero que tenían para comprar libros, estudiar idiomas y capacitarse.

Hay que tener relaciones estrechas con los trabajadores

Pero tener finanzas separadas del Estado no es suficiente para protegernos del efecto devastador que, en el mundo entero, nos dejó en esta terrible soledad revolucionaria. Nosotros precisamos de otros escudos, de otros antídotos, de otros remedios. En primer lugar, precisamos tener relaciones estrechas con los trabajadores. Tenemos que procurarnos un camino hacia las masas, unirnos a las luchas de los trabajadores. Y eso no se hace buscando, a cualquier precio, el éxito electoral. Por eso, nosotros tenemos diferencias con los compañeros del PSOL. Porque ellos subestiman la tragedia de toda una generación que fue destruida por el electoralismo. Quien subestime esa tragedia histórica, cincuenta mil militantes que se pasaron para el otro lado, está preparando su sepultura política, está caminando con los ojos cerrados. Para defendernos de la presión del régimen democrático burgués, precisamos lucidez y vigilancia. Necesitamos acercarnos a las masas, a los sectores que luchan, no con el objetivo de ocupar posiciones para nuestro éxito electoral del futuro, sino con el objetivo de apoyar las luchas y disputar su dirección para llevarlas a la victoria. Y si eso significa la ruptura con los límites de la legalidad burguesa, no importa, tenemos que hacer las acciones que sean necesarias. Eso significa saber que habrá represalias. Que el Estado burgués, como nos enseñó Petras, existe como un aparato duro, cuya función es preservar el orden y la propiedad privada, que no hesitará en aplicar la violencia más implaclable sobre aquellos que amenazan su dominación.

Prepararse para las represalias significa que no se puede construir una organización revolucionaria como se construye una “escola de samba” que tiene muchas alas. Un partido revolucionario precisa mucha disciplina. Es como una ciudad sitiada, una fortaleza cercada de enemigos por todos lados, que está siempre preparada para defenderse. Por eso tiene claras sus fronteras: sólo entra en la ciudad quien merece confianza, porque una ciudad sin murallas no puede defenderse, es siempre vulnerable a la presión de los enemigos de clase. La burguesía y el capital son tan poderosos que la lección fundamental de los últimos 100 años es que ubican sus agentes y construyen aparatos contrarrevolucionarios en el seno del movimiento de masas, y precisamos derrotarlos. La camada burocrática del PT que está en el poder es responsable por la tragedia social del gobierno Lula.

Precisamos más que nunca una izquierda revolucionaria educada, culta, dedicada a aprender con las experiencias de los otros, como la experiencia de El Salvador y la experiencia de los Tupamaros, en Uruguay. Saber por qué muchos revolucionarios se volvieron socialdemócratas, entender la historia de las revoluciones del siglo XX, las experiencias revolucionarias. Por eso, nuestro tercer escudo es el marxismo. Y el cuarto es el internacionalismo: si no fuéramos internacionalistas, y pensáramos que Brasil es el centro del mundo, estaríamos condenados al fracaso. Por último, quiero recordar algo que dijo León Trotsky: “la lección fundamental de la historia se reduce a tres fundamentos. Primero: confiar sólo en la fuerza de los trabajadores para transformar el mundo. Sólo su movilización es capaz de cambiarlo. Segundo: desconfiar siempre del enemigo de clase; ninguna confianza en el capitalismo y en la burguesía. Tercero: controlemos a nuestros jefes, controlemos a nuestros jefes, controlemos a nuestros jefes”.

Intervenciones de cierre

Después de las primeras intervenciones de los participantes, surgieron preguntas generales del plenário acerca de los temas tratados. Ninguna de ellas estuvo dirigida a alguno de ellos en especial. Después de las preguntas, los miembros de la mesa hicieron sus intervenciones de cierre, que reproducimos acá.


JAMES PETRAS

“Un tema que hemos enfrentado hoy es Venezuela, un país que tiene una realidad muy contradictoria. Por un lado, tenemos a las masas movilizadas, activas, antiimperialistas y a favor de cambios sociales profundos. Por el otro lado, tenemos a muchos partidos burgueses apoyando al gobierno: liberales, socialdemócratas, ex parlamentarios de partidos en bancarrota. Tenemos una lucha entre el presidente que ataca la guerra en Irak, el ALCA, la invasión de Haití y, al mismo tiempo, busca la colaboración del capital nacional y extranjero para lograr el desarrollo del país. El gobierno ha lanzado programas de salud, educación, créditos para los pobres y, al mismo tiempo, está buscando conseguir la colaboración de sectores de la derecha. Es un gobierno burgués reformista que debemos apoyar contra los ataques imperialistas y de los sectores burgueses reaccionarios. Pero debe ser una apoyo que mantenga las críticas profundas al contenido de clase del régimen. Los círculos bolivarianos existen en los momentos de crisis: frente al golpe, al referéndum, al fraude, a los paramilitares invadiendo el país. Pero las instituciones permanentes están llenas de políticos reaccionarios o reformistas. Lo más importante, para mí, es que el país está profundamente polarizado en términos clasistas. Es una polarización prerrevolucionaria, similar a la de otros países en los que estuve antes. Pero en Venezuela no hay un partido clasista revolucionario para dirigir esta polarización hacia la revolución socialista. Cuando fue el rapto del miembro de las FARC, el gobierno venezolano se quedó en silencio. Algunos le escribimos una carta abierta a Chávez que el rapto era un crimen y una violación de la soberanía y que debía actuar porque si no lo hacía estaba invitando a que invadieran su país. Recién después de dos semanas, congeló las relaciones con Colombia y denunció el hecho, pero todo queda pendiente.

No hay una revolución democrática en Venezuela, hay un comienzo de políticas de bienestar social que dependen de dos cosas. Los ingresos de petróleo que le permiten al gobierno mantener ese balance entre la burguesía y las clases populares. Porque la burguesía sigue recibiendo enormes subvenciones del gobierno y, a la vez, éste tiene ingresos adicionales para financiar los programas sociales.

La alianza de Venezuela con Cuba

El segundo factor es la alianza con Cuba: todo el programa de salud (la principal reforma del gobierno) depende los 15.000 médicos y dentistas cubanos que están en el país. Entonces, la cara progresista es este programa social y las masas movilizadas.

Pero hay peligros importantes porque el poder institucional del gobierno de Chávez no es revolucionario ni reformista. Un ejemplo: Chávez dictó una reforma agraria hace tres años pero, en ese tiempo, no han expropiado ni un solo latifundio privado. Los 100.000 beneficiarios de esta reforma han recibido tierras públicas. Ahora Chávez reafirmó la reforma agraria y las masas, tomando en sus manos esa directiva comienzan a ocupar tierras, mientras los nuevos burócratas chavistas todavía están “investigando” los latifundios que se irían a expropiar.

Las masas radicalizadas y antiimperialistas respaldan al gobierno chavista y hay un sector reaccionario, dentro mismo del gobierno, y Chávez trata de hacer equilibrio entre los dos. Cuando hay crisis, se inclina para el lado de las masas para defenderse. Cuando la crisis pasa, busca implementar institucionalmente sus políticas. Conclusión: tenemos que ver por dónde pueden surgir las masas organizadas revolucionarias, mientras apoyamos a Chávez contra los fascistas y el imperialismo, siempre manteniendo la posición independiente y clasista.

En Brasil, hay una gran oportunidad para el PSTU y la Conlutas de incorporar miles, no de a uno, de militantes que están despertando de esta pesadilla que es el gobierno de Lula. Es muy necesario crear frentes de lucha como Conlutas, participar de las luchas reivindicativas, de la organización de huelgas, de ocupaciones de tierras y viviendas... Y dentro de estas luchas, presentar el proyecto para el poder del Estado. ¿Por qué? Yo tengo una vieja relación de 15 años con el MST y con otras organizaciones sociales en Argentina y otros países. Estas organizaciones sociales han tenido grandes éxitos, han ocupado muchos latifundios, han tumbado gobiernos, han lanzado grandes huelgas contra las privatizaciones y las ganaron. Han hecho cosas que ningún político electoralista podría hacer. Pero esos movimientos llegan a tumbar gobiernos pero no están en condiciones de tomar el poder. Como me decía un activista en Bolivia: “estamos a la altura de derrocar gobiernos pero no estamos preparados para gobernar”. Eso es una lección: los movimientos de masas son cien veces más importantes que cualquier proceso electoral burgués. Dentro de ellos, lo central es cómo unir la inserción en estos movimientos con la toma del poder del Estado”.

FIDEL NIETO

“Aquí se ha hablado del concepto de “revolución democrática” y, a veces, tengo temor de que los revolucionarios nos peleemos por el concepto de “democracia”. Petras ya ha hablado de que hay diferentes “democracias”. A mí parece que no puede revolución, mucho menos una revolución socialista, si no es con la participación de la mayoría del pueblo. Desde esta perspectiva, la revolución socialista debe ser profundamente democrática o no será socialista. Si no logramos que la mayoría del pueblo se incorpore a cambiar radicalmente la sociedad no habrá revolución, eso la hace, de por sí, democrática.

El segundo aspecto es la cuestión electoral. Los revolucionarios no podemos renunciar a ninguna forma de lucha. El problema es para qué utilizamos las elecciones, cómo participamos de ellas. En 1967, el PC salvadoreño participó en las elecciones presidenciales y había claridad de que era imposible ganar por esa vía el gobierno. Pero era importante aprovechar el espacio para divulgar un programa de transformaciones. Además, había que aprovechar el espacio para contribuir a elevar el nivel político de la gente. En gran medida, como resultado de ese proceso, tres años después, surgió la lucha armada y, rápidamente, se crearon cinco organizaciones político-militares. Por eso, nuestro criterio, como TR, es participar de las elecciones si es conveniente en un momento determinado. Pero si hay que volver a alzarse en armas, lo haremos nuevamente. Eso va a depender de las necesidades objetivas del avance la lucha concreta.

El tema del “partido de masas”

Hay una viejísima discusión en la izquierda: si el partido revolucionario debe ser de cuadros o de masas. Para mí la cuestión central no es esa sino si el carácter del partido es revolucionario o no lo es. El Frente Sandinista nicaragüense tiene 350.000 miembros pero eso no lo hace revolucionario: su dirección es profundamente corrupta y oportunista. El FMLN salvadoreño tiene 100.000 afiliados y muchos de ellos son revolucionarios, pero no así su dirección ni su política. La clave no es el tamaño, sino si podemos ser una especie de “ojo del huracán” que movilice a la mayoría de la población a la lucha y que tenga un programa revolucionario.

Otro tema es Venezuela. Tengo la impresión de que no siempre medimos con el criterio objetivo científico de los avances o retrocesos que puede haber en un proceso revolucionario determinado. Lenin nos dio un cátedra de eso cuando creó la NEP para referirse a los cambios que Rusia necesitaba en esa época. Nuestro criterio no debe ser lo que deseamos sino lo que podemos hacer según la correlación de fuerzas internas y externas que determinan los procesos. Por supuesto que estoy de acuerdo de que el avance o no de la revolución en Venezuela no es responsabilidad de Chávez sino de los revolucionarios latinoamericanos, especialmente de los venezolanos. Acuerdo con Petras de que ese proceso, por ahora, requiere de nuestro apoyo, nuestra simpatía y que lo conozcamos más profundamente.

Termino con una reflexión: hay un punto en la cuestión del partido de la revolución que me quedó pendiente. en América latina ningún partido de izquierda ha logrado llegar solito al gobierno. El Frente Sandinista nicaragüense no era un partido, era un movimiento de tres agrupamientos político-militares. En Cuba, el de Fidel Castro también era un movimiento. El llamarse “partido” no hace, por sí sólo, que sea el instrumento adecuado para hacer la revolución. En El Salvador, hemos tenido esta discusión y, finalmente, decidimos que, más que hacer un partido, deberíamos hacer un movimiento. Se parece en eso, incluso, al PSTU: no tenemos un presidente o un secretario general. Hay una forma mucho más horizontal de funcionar. Por ahora, nos ha funcionado, el día que no sirva lo vamos a cambiar. No debemos aferrarnos a esquemas sólo porque lo dice el texto”.

JORGE ZABALZA

“Una pregunta bien directa: ¿qué pasó con los Tupamaros? Cuando la vieja dirección del MLN salió de la cárcel, éramos una fortaleza decidida a hacer la revolución. Entre 1985 y 1994, crecimos en el movimiento de masas, en los sindicatos, en las ocupaciones de tierra, en las cooperativas, en la lucha contra la represión policial y en el movimiento estudiantil. Pero entramos en la trampa de la democracia burguesa: en 1994, participamos de las elecciones con candidatos propios. Nuestro calendario dejó de ser el de las luchas sociales y pasó a ser el calendario electoral, el parlamentario, el de la lucha interna del F.A. Dejamos de relacionarnos con los trabajadores para pasar a tener relaciones con los dirigentes políticos de los partidos burgueses y reformistas. En cinco años, vimos que había compañeros que ya habían cambiado su visión. Se enflaquece la calle y se engorda el sillón (...) se acostumbran a la discusión en el Parlamento, a hacer tratativas y acuerdos en los pasillos. Dejan de tener la visión del poder revolucionario popular para ver si “desde arriba” se cambiaban las cosas que no iba a cambiar el pueblo. Acá pasó lo mismo. Allá, José Múgica, líder parlamentario de los Tupamaros dice: “comencemos a hablar de revolución de aquí a 25 años, ahora no es el tema”. Esa realidad no es algo de los hombres: es el sistema que te atrapa. Chávez va a tener un momento decisivo, como lo tuvo Perón en Argentina. Cuando la reacción lo tenga cercado, el dilema va a ser: “le doy las armas al pueblo o no”. Perón no lo hizo, João Goulart tampoco. En Uruguay hay una masa de compañeros en el F.A. y en la izquierda cuya mentalidad está canalizada hacia las elecciones, hacia el gobierno. No hay que romper el diálogo con ellos. No hay que hacerlos sentir en la “vereda de enfrente”. Es la masa a la cual debemos dirigirnos para que cambie hacia una visión revolucionaria. Como dijo el compañero Nieto, el partido debe ser el “ojo del huracán”. Debe ser capaz de convencer a las masas para que ellas decidan por sí mismas hacer la revolución. El mensaje del partido tiene que ser legal e ilegal, clandestino y público, armado y desarmado. Cada cosa en su momento y en su lugar. Pero nuestros militantes tienen que tener la mentalidad preparada para saber que la democracia burguesa se agota, que la legalidad que nos permite la clase dominante se termina y, entonces, conocemos la fea cara de la violencia de la derecha”.

VALERIO ARCARY

“Surgieron muchos temas que tienen relación con el régimen democrático pero que no son el mismo asunto. Me voy a referir a una cuestión que tiene una estrecha relación. Existieron varios reformismos socialistas en el siglo XX. El reformismo inicial fue el alemán de Bernstein que creía que la clase trabajadora iba a acumular fuerzas gradual y lentamente, ganando peso en los sindicatos, en el Parlamento, en la economía nacionalizada, el partido obrero se iría transformando en una mayoría electoral, etc. Esta estrategia gradual fue reformista en dos sentidos. En el sentido de que creía que iba a transformar al capitalismo, defendiendo la democracia. La hipótesis del primer reformismo obrero era que el capitalismo era incompatible con la democracia burguesa y, por lo tanto, cabía a los trabajadores defender la democracia contra el capital. Era una cuestión de tiempo para que los trabajadores fuesen la mayoría en los parlamentos, cambiarían las leyes y así transformarían al capitalismo. Pero también eran reformistas en otro sentido: creían de verdad que el capitalismo podía ser reformado. No sólo las instituciones. Creían que el salario mínimo iría creciendo constantemente y disminuiría la desigualdad social, con una distribución de la riqueza generada por las empresas controladas por los capitalistas. Creían que se podía conseguir mejor distribución, mayor educación gratuita, reducción de la jornada de trabajo. Creían que, sin destruir al capitalismo, la vida podría ser mejor.

A partir de allí, surgieron otros reformismos, como el de inspiración sueca. Cuando en los años 1930, Roosevelt estaba haciendo el New Deal en EE.UU., en Escandinavia se realizó la experiencia de un gobierno de un partido obrero reformista que hizo un pacto social con la burguesía y estableció un piso mínimo de condiciones de vida para la clase trabajadora: garantía de pleno empleo, créditos de largo plazo para la compra de la casa propia y acceso a la escolaridad gratuita primaria y secundaria, algo que entonces no existía en el mundo. Después la Segunda Guerra Mundial, luego de la experiencia norteamericana de Roosevelt, los historiadores llamaron a esto “pacto social keynesiano”. Este fue un segundo reformismo que ya no hablaba de socialismo, que retiró de los estatutos de los partidos obreros cualquier referencia al marxismo y a la lucha de clases y se proponía, de modo abierto y confeso, la administración del capitalismo.

El reformismo de Lula

El sueño de buena parte de la izquierda latinoamericana es que Lula fuese un reformista sincero, un gobierno de colaboración de clases. Un gobierno que respondiera a la burguesía pero que haría un “pacto social”, que garantizaría un salario mínimo digamos de 500 reales, una tasa de intereses baja, que garantizaría el empleo. Entonces, la frustración de buena parte de los reformistas de la izquierda brasileña es que Lula ni siquiera hizo esto. Entonces, miran hacia Chávez esperando que él si lo haga. El problema es que Chávez no es Lula pero tampoco es socialista. Acuerdo con Petras cuando dice que todo proceso revolucionario, toda situación revolucionaria tiene oscilaciones y cambios en las relaciones de fuerzas, lo que exige una organización revolucionaria de gran flexibilidad política y táctica. Pero EE.UU. no acepta siquiera el gobierno reformista de Chávez, no porque sospechen que Chávez tiene un “proyecto secreto” para llegar al socialismo sino, porque en el actual cuadro mundial, es inaceptable para Bush una Venezuela independiente, como lo es un Irán independiente, aunque sea burgués. Porque los dos tienen grandes reservas de petróleo. No pueden aceptar a Chávez porque él quiere defender mayores márgenes de independencia para el capitalismo venezolano. Cuando se dio el golpe de Estado, era deber de los revolucionarios socialistas defender al gobierno de Chávez. Cuando se dio el plebiscito, había que llamar a votar contra la maniobra imperialista. Pero la política general de los marxistas revolucionarios en este período en Venezuela debe ser la construcción de una oposición de izquierda al gobierno de Chávez. Ya existe una oposición de derecha que quiere derribarlo. Pero el drama de Venezuela es que no existe una oposición de izquierda: toda la izquierda venezolana (al igual que lo hizo en Brasil con Lula) entró en el gobierno Chávez. Es cierto que el programa de Chávez es distinto del de Lula, pero esto no justifica entrar al gobierno burgués. Acuerdo con Zabalza, muy pronto Chávez tendrá nuevas confrontaciones con el imperialismo. La situación en Venezuela no está resuelta porque la situación revolucionaria no se cerró por abajo y eso significa que la oposición de derecha intentará de nuevo recuperar el poder. El drama es que para transformar Venezuela en la dirección del socialismo (es decir, la satisfacción de las reivindicaciones de los trabajadores) no alcanza con 10.000 médicos cubanos. Lo de los médicos es extraordinario porque significa que muchos venezolanos, por primera vez, pudieron ir a un dentista. Pero los socialistas tenemos un proyecto mucho mayor. Durante décadas, el petróleo fue usado para engordar a la burguesía venezolana, una clase de las más parasitarias y corruptas de América Latina creciese como pocas veces en un país periférico. El proyecto socialista es la expropiación del capital de la burguesía venezolana y la transformación de esa economía para los trabajadores.

La relación partido-masas

Quería cerrar con un comentario sobre el tema partido-masas. Toda organización que tenga vocación de lucha por el poder tiene que encontrar un camino hacia las masas. Tiene que abrir una ventana para la política hacia las masas, tiene que dirigirse a los millones que no concuerdan con nosotros. Pero la transformación de la conciencia no se da simplemente en función de lo que hablamos los revolucionarios. Nosotros no somos como los pentecostales que van a las plazas y proclaman el Nuevo Testamento. La transformación de la conciencia de millones de personas depende de los argumentos y la propaganda, pero depende, fundamentalmente, de una experiencia práctica, de un motivación de las personas para luchar por sí mismas. Nosotros creemos en el egoísmo de las masas pobres, proletarias y trabajadoras que quieren luchar por sí mismas, por lo que no tienen: casa, tierra, educación trabajo, salario... que no tienen futuro en el capitalismo. Es ese egoísmo de las masas el que puede transformar el mundo. El drama es que las masas no saben la fuerza que tienen. El papel de los revolucionarios no es proclamar verdades, es apoyar la experiencia práctica de millones para que las masas descubran la verdad más profunda de la historia, el secreto más guardado de todos: cuando los trabajadores se movilizan con todo, no hay fuerza en el mundo capaz de derrotarlos. Esa experiencia práctica se da en la lucha y la lucha transforma la relación de fuerzas y, a la vez, transforma la conciencia. Es un proceso encadenado permanentemente: lucha, organización, victorias, confianza, más luchas, nivel más elevado de organización, nuevos destacamentos de activistas y nuevos dirigentes, luchas aún más superiores. En este proceso de impulsar luchas, forjar dirigentes, organizaciones e instrumentos de lucha, a partir de una experiencia práctica, de la que nosotros no tenemos un guión preestablecido, que muchas veces se improvisa, pero que tiene un hilo conductor del que no nos apartamos. Impulsar la lucha, identificar a los nuevos dirigentes, formarlos, organizarlos, darles consistencia y coherencia, dar confianza e impulsar nuevas luchas en un nivel superior. Este ciclo de luchas es lo que permite cambiar la relación de fuerzas y, en el momento oportuno, plantear el problema del poder. Para hacer esta relación con las masas, los procesos electorales también tienen su significado. Es correcto presentar candidatos si las masas van a votar y usar el espacio del proceso electoral para atacar a los enemigos y polemizar con ellos. Pero no es eso lo decisivo, lo que define. Lo que define, lo que es permanente es lo que decide la suerte de los procesos revolucionarios. Y en los procesos revolucionarios, el curso se precipita en semanas. En los momentos de división y máxima fragilidad burguesa, cuando el capitalismo se siente inseguro y tiene miedo del pueblo, lo decisivo es si existe dentro de la movilización de masas un destacamento de gente organizada, determinada, disciplinada y, aquí la palabra terrible, centralizada y con disposición de luchar por el poder. Porque eso fue lo que faltó en Bolivia o Argentina: los trabajadores hicieron todo, pero faltó un organizador colectivo, un destacamento de vanguardia de millares que, en ese momento, tuviese la determinación de la lucha por el poder. Y eso no se improvisa: se construye durante décadas de dedicación, de sacrificio y de perseverancia. Nuestra determinación es que en Brasil, cuando llegue el momento de la crisis revolucionaria no ocurra lo que ocurrió en Bolivia en el 2003. Que aquí la suerte de la situación revolucionaria sea favorable a los trabajadores y que nosotros tengamos nuestro encuentro con la historia”.


Lo que fue el FMLN


El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) surgió oficialmente el 10 de octubre de 1980. Pero su gestación fue un proceso largo y complejo de organización de los trabajadores y activistas contra la dictadura y por la liberación nacional de El Salvador.

Este pequeño país centroamericano fue el centro de las atenciones de los trabajadores y jóvenes de todo el mundo a principios de los ´80, al vivir una de las revoluciones más aguerridas del momento. La dictadura militar de derecha venía funcionando en el país desde 1932, concretamente desde el aplastamiento a sangre y fuego del levantamiento popular que se saldó con la sangre de más de 30 mil indígenas y campesinos y con el fusilamiento de los principales dirigentes, entre ellos su figura más destacada, Agustín Farabundo Martí.

El dictador Hernández Martínez, quien dirigiera la matanza, fue derrocado mediante una huelga general en mayo de 1944.

En los años 50 se inició el período histórico de la bonanza internacional de los precios del café; se aprueba una nueva constitución política, crece el número de trabajadores; aumentando naturalmente el número de los explotados, al mismo ritmo en que la riqueza se concentraba en menos manos. Pero también crece la organización sindical, la formación política y la resistencia.

En los años 70 se inicia un proceso de unificación de las diversas organizaciones populares en la lucha contra la dictadura. Este proceso culmina en mayo de 1980, con la formación de la DRU (Dirección Revolucionaria Unificada), integrada por Resistencia Nacional (RN), Fuerzas Populares de Liberación (FPL), Partido Comunista de El Salvador (PCS) y Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En su manifiesto de lanzamiento decía: “De ahora en adelante habrá una sola dirección, un solo plan militar, un solo comando, una sola línea política”. En octubre de ese año se incorpora a la DRU el PRTC (Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos), dando origen al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional.

Esta decisión antecede el lanzamiento de la ofensiva general de 10 de enero del 81, con la cual se inició la revolución salvadoreña propiamente dicha.

La guerra duró 12 años, y fue la mayor confrontación de clases de la historia de El Salvador. El FMLN logró construir un poderoso ejército, bien armado, que aniquiló unidades completas del ejército gubernamental equipado, entrenado y dirigido por oficiales norteamericanos. El 31 de diciembre de 1991 se firman los Acuerdos de Paz entre el gobierno salvadoreño y la insurgencia, y la oligarquía retoma el poder. El FMLN capitula y se integra al proceso de recomposición de la democracia burguesa en El Salvador.



Algunas líneas sobre los Tupamaros


En Uruguay, la década de 1960 fue marcada por un gran ascenso de los cañeros, uno de los principales sectores de la clase trabajadora en aquel país. Estos comienzan a organizarse en el norte del país y realizan constantes caminatas hacia la capital, Montevideo, con gran apoyo popular y solidaridad de los demás sectores de trabajadores. Para enfrentar este movimiento también se organizan las bandas fascistas. Está planteada la posibilidad de un golpe militar, lo que hace que las diversas fuerzas de izquierda se unan para la defensa. De esa manera surge el Coordinador, organismo que pasa a organizar las acciones en apoyo a las luchas de los trabajadores. Las bandas fascistas endurecen sus ataques. En una de las manifestaciones en Montevideo, un activista cae muerto. El gobierno intenta culpar a Raúl Sendic, asesor del Sindicato de los Cañeros (UTAA) y, para escapar a la detención, Sendic pasa a la clandestinidad.

En enero de 1966, el Coordinador se define como un movimiento político-militar para organizar las acciones de defensa de sus militantes y extender la lucha contra el gobierno y los fascistas. Surge así el MLN-Tupamaros, que se define como socialista. A partir de diciembre de ese año, frente al recrudecimiento de la represión, los Tupamaros pasan a la clandestinidad. Muchos son detenidos, torturados y muertos. En 1973 se produce el golpe de estado, que implanta en el país una dictadura militar. A partir de los años 80, vuelven los movimientos populares, que conquistan la amnistía. En marzo del 1985 los tupamaros detenidos salen de la cárcel. Parte de ellos decide reestruturarse, ahora como Movimiento de Participación Popular (MPP), participan en el proceso electoral, y obtienen cargos de diputados.


CLÁSICOS DEL MARXISMO - TEORÍA

El socialismo y las iglesias

Rosa luxemburgo
Revolucionaria fundadora y miembro del POSDR polaco,
lider de la ala izquierda de la Social Democracia alemana.


La muerte del Papa Juan Pablo II, toda la discusión en torno a su figura y el perfil de su sucesor replantean una cuestión clave para el marxismo y la revolución mundial: el problema del peso de la religión en la conciencia de las masas. La separación Iglesia-Estado, la opresión en las diversas religiones, el enorme poder económico adquirido por las sectas religiosas son algunos de los temas que volvieron al orden del día en los últimos tiempos. Los conflictos en los países islámicos, la reciente polémica en Francia sobre el uso de símbolos religiosos en las escuelas, la opresión y humillación que sufren las mujeres en las distintas religiones, son algunos de los hechos que replantean entre la clase trabajadora la necesidad imperiosa de enfrentar la discusión acerca del rol del clero para el mantenimiento del capitalismo y la explotación.

En el sentido de colaborar para esa discusión, Marxismo Vivo trae extractos de uno de los trabajos mejor elaborados sobre el tema, escrito por Rosa Luxemburgo, en 1905. Lo extraímos del Tomo I de las Obras Escogidas de Rosa Luxemburgo (Editorial Pluma, 1979).

La revolución había estallado en Rusia en 1905. En pocos días había llegado a la Polonia rusa y a todos los confines del imperio zarista. La agitación acercó a miles de obreros a las ideas revolucionarias. Rosa Luxemburgo y otros dirigentes socialistas se preocupaban con introducirlos en las bases del marxismo, en responder a los problemas más fundamentales y desterrar algunos de los prejuicios más arraigados en los obreros que empezaban a radicalizarse.

El socialismo y las iglesias es uno de los folletos que Rosa L. escribió en esos tiempos agitados. Trataba de explicar a los obreros polacos que estaban adquiriendo conciencia de clase por qué la Iglesia es una institución reaccionaria, que se opone a la revolución, y cómo llegó a convertirse en uno de los explotadores más implacables de los trabajadores y del pueblo en todo el mundo.

I

“Desde el momento en que los obreros de nuestro país y de Rusia comenzaron a luchar contra el gobierno zarista y los explotadores, observamos que los curas en sus sermones se pronuncian con frecuencia cada vez mayor contra ellos. El clero lucha con extraordinario vigor contra los socialistas y trata por todos los medios de desacreditarlos a los ojos de los trabajadores. Los creyentes que concurren a la iglesia los domingos y festividades se ven obligados a escuchar un violento discurso político, una verdadera denuncia del socialismo, en lugar de escuchar un sermón y encontrar consuelo religioso. En vez de reconfortar al pueblo, lleno de problemas y cansado de su vida tan dura, que va a la iglesia con su fe en el cristianismo, los sacerdotes echan denuestos contra los obreros que están en huelga y se oponen al gobierno; además, los exhortan a soportar su pobreza y opresión con humildad y paciencia. Convierten a la iglesia y al púlpito en una tribuna de propaganda política.

Los obreros pueden comprobar fácilmente que el encono del clero hacia los socialdemócratas no es en modo alguno provocación de estos últimos. Los socialdemócratas se han impuesto la tarea de agrupar y organizar a los obreros en la lucha contra el capital, es decir, contra los explotadores que les exprimen hasta la última gota de sangre, y en la lucha contra el gobierno zarista, que mantiene prisionero al pueblo. Pero los socialdemócratas jamás azuzan a los obreros contra el clero, ni se inmiscuyen en sus creencias religiosas; ¡de ninguna manera! Los socialdemócratas del mundo y de nuestro país consideran que la conciencia y las opiniones personales son sagradas. Cada hombre puede sustentar la fe y las ideas que él cree son fuente de felicidad. Nadie tiene derecho a perseguir o atacar a los demás por sus opiniones religiosas. Eso piensan los socialistas. Y por esta razón, entre otras, los socialistas llaman al pueblo a luchar contra el régimen zarista, que viola continuamente la conciencia de los hombres al perseguir a católicos, católicos rusos, judíos, herejes y librepensadores. Son precisamente los socialdemócratas quienes más abogan por la libertad de conciencia. Parecería por tanto que el clero debería prestar ayuda a los socialdemócratas, que tratan de esclarecer, al pueblo trabajador. Cuanto más comprendemos las enseñanzas que los socialistas le brindan a la clase obrera, menos comprendemos el odio del clero hacia los socialistas.

Los socialdemócratas se proponen poner fin a la explotación de los trabajadores por los ricos. Cualquiera pensaría que los servidores de la Iglesia serían los primeros en facilitarles la tarea a los socialdemócratas. ¿Acaso Jesucristo (cuyos siervos son los sacerdotes) no enseñó que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que los ricos entren en el reino de los cielos”? Los socialdemócratas tratan de imponer en todos los países un régimen social basado en la igualdad, libertad y fraternidad de todos los ciudadanos. Si el clero realmente desea poner en práctica el precepto “ama a tu prójimo como a ti mismo”, ¿por qué no acoge con agrado la propaganda socialdemócrata? Con su lucha desesperada, con la educacó6n y organización del pueblo, los socialdem6cratas tratan de sacarlos de su opresión y ofrecer a sus hijos un futuro mejor. A esta altura todos tendrían que admitir que los curas deberían bendecir a los socialdemócratas. ¿Acaso Jesucristo, a quien ellos sirven, no dijo “lo que hacéis por los pobres lo hacéis por mí”?

En cambio vemos al clero por un lado excomulgar y perseguir a los socialdemócratas, y por el otro, ordenar a los obreros que sufran pacientemente, es decir, que permitan pacientemente que los capitalistas los exploten. El clero brama contra los socialdemócratas, exhorta a los obreros a no “alzarse” contra los amos, a someterse obedientemente a la opresión de este gobierno que mata a gentes indefensas, envía a millones de obreros a la monstruosa carnicería de la guerra, persigue a católicos, católicos rusos y “viejos creyentes”1. Así el clero, al convertirse en vocero de los ricos, en defensor de la explotación y la opresión, se coloca en contradicción flagrante con la doctrina cristiana. Los obispos y curas no propagan la enseñanza cristiana: adoran el becerro de oro y el látigo que azota a los pobres e indefensos.

Además, todos saben cómo los curas se aprovechan de los obreros; les sacan dinero en ocasión del casamiento, bautismo o entierro. ¿Cuántas veces sucede que un cura, llamado al lecho de un enfermo para administrarle los últimos sacramentos, se niega a concurrir hasta tanto se le pague su “honorario”? El obrero, presa de la desesperación, sale a vender o empeñar todo lo que posee con tal de que no les falte consuelo religioso a sus seres queridos.

Es cierto que hay eclesiásticos de otra talla. Hay algunos llenos de bondad y compasión, que no buscan el lucro, éstos están siempre dispuestos a ayudar a los pobres. Pero debemos reconocer que son muy pocos, que son las moscas blancas. La mayoría de los curas, con sus caras sonrientes, se arrastran ante los ricos, perdonándoles con su silencio toda depravación, toda iniquidad. Otro es su comportamiento con los obreros; sólo piensan en esquilmarlos sin piedad; en sus severos sermones fustigan la “codicia” de los obreros, cuando éstos simplemente se defienden de los abusos del capitalismo. La flagrante contradicción que existe entre las acciones del clero y las enseñanzas del cristianismo debe ser materia de reflexión para todos. Los obreros se preguntan por qué, en su lucha por la emancipaci6n, encuentran en los siervos de la Iglesia enemigos y no aliados. ¿Cómo es que la Iglesia defiende la riqueza y la explotación sangrienta en vez de ser un refugio para los explotados? Para comprender este fenómeno extraño basta echar un vistazo a la historia de la Iglesia y examinar su evolución a través de los siglos.

II

Los socialdemócratas quieren el “comunismo”; eso es principalmente lo que el clero les reprocha. En primer lugar es evidente que los curas que hoy combaten al “comunismo” en realidad combaten a los primeros apóstoles. Porque éstos fueron comunistas ardientes.

Todos saben que la religión cristiana apareció en la antigua Roma, en la época de la decadencia del Imperio, que antes había sido rico y poderoso y comprendía lo que hoy es Italia y España, parte de Francia, parte de Turquía, Palestina y otros territorios.

La situación de Roma en la época del nacimiento de Cristo era muy parecida a la que impera actualmente en la Rusia zarista. Por una parte, un puñado de ricos viviendo en la holgazanería y gozando de toda clase de lujos y placeres; por otra, una inmensa masa popular que se pudría en la pobreza; por encima de todos, un gobierno despótico, basado en la violencia y la corrupción, ejercía una opresión implacable. Todo el Imperio Romano estaba sumido en el desorden más completo, rodeado de enemigos amenazantes; la soldadesca desatada descargaba su crueldad sobre la población indefensa; el campo estaba desierto: las ciudades, sobre todo Roma, la capital, estaban plagadas de pobres que elevaban sus ojos, llenos de odio, a los palacios de los ricos; el pueblo carecía de pan y techo, ropas, esperanzas y la posibilidad de salir de la pobreza.

Hay una sola diferencia entre la Roma decadente y el imperio del zar; Roma no conocía el capitalismo; la industria pesada no existía. En esa época el orden imperante era la esclavitud. Los nobles, los ricos, los financistas satisfacían sus necesidades poniendo a trabajar a los esclavos que las guerras les dejaban. Con el pasar del tiempo estos ricos se adueñaron de casi todas las provincias italianas quitándoles la tierra a los campesinos romanos. Al apropiarse de los cereales de las provincias conquistadas como tributo sin costo, invertían esas ganancias en sus propiedades, plantaciones magníficas, viñedos, prados, quintas y ricos jardines, cultivados por ejércitos de esclavos que trabajaban bajo el látigo del capataz. Los campesinos privados de su tierra y de pan fluían a la capital desde todas las provincias. Pero allí no se encontraban en mejor situación para ganarse la vida, puesto que todo el trabajo lo hacían los esclavos. Así se formó en Roma un numeroso ejército de desposeídos -el proletariado- carente inclusive de la posibilidad de vender su fuerza de trabajo. La industria no podía absorber a esos proletarios provenientes del campo, como ocurre hoy; se convirtieron en victimas de la pobreza sin remedio, en mendigos. Esta gran masa popular, hambrienta y sin trabajo, que atosigaba los suburbios y los espacios abiertos y las calles de Roma, constituía un peligro permanente para el gobierno y las clases poseedoras. Por ello el gobierno se vio obligado a salvaguardar sus intereses aliviando su pobreza. De vez en cuando distribuía entre el proletariado maíz y otros comestibles almacenados en los graneros del Estado. Para hacerles olvidar sus penas les ofrecía espectáculos circenses gratuitos. A diferencia del proletariado contemporáneo, que mantiene a toda la sociedad con su trabajo, el inmenso proletariado romano vivía de la caridad.

Los infelices esclavos, tratados como bestias, hacían todo el trabajo en Roma. En este caos de pobreza y degradación, el puñado de magnates romanos pasaba los días en orgías y en medio de la lujuria. No había salida para esta monstruosa situación social. El proletariado se quejaba, y de vez en cuando amenazaba con iniciar una revuelta, pero una clase de mendigos, que vive de las migajas que caen de la mesa del señor, no puede iniciar un nuevo orden social. Los esclavos que con su trabajo mantenían a toda la sociedad estaban demasiado pisoteados, demasiado dispersos, demasiado aplastados por el yugo, tratados como bestias, y vivían demasiado aislados de las demás clases como para poder transformar la sociedad. A menudo se alzaban contra sus amos, trataban de liberarse mediante batallas sangrientas, pero el ejército romano aplastaba las revueltas, masacraba a miles de esclavos y crucificaba a otros tantos.

En esta sociedad putrefacta, donde el pueblo no tenía salida de su trágica situación, ni esperanzas de una vida mejor, los infelices volvieron su mirada al cielo para encontrar allí la salvación. La religión cristiana aparecía ante estos infelices como una tabla de salvación, un consuelo, un estímulo y se convirtió, desde sus comienzos, en la religión del proletariado romano. De acuerdo con la situación material de los integrantes de esta clase, los primeros cristianos levantaron la consigna de la propiedad común: el comunismo. ¿Qué podía ser más natural? El pueblo carecía de los medios de subsistencia y moría de hambre. Una religión que defendía al pueblo; que exigía que los ricos compartan con los pobres los bienes que debían pertenecer a todos; una religión que predicaba la igualdad de todos los hombres, tenía que lograr gran éxito. Sin embargo, nada tiene en común con las reivindicaciones que hoy levantan los socialdemócratas con el objetivo de convertir en propiedad común los instrumentos de trabajo, los medios de producción, para que la humanidad pueda vivir y trabajar en armonía.

Hemos visto que los proletarios romanos no vivían de su trabajo sino de las limosnas del gobierno. De modo que la consigna de propiedad colectiva que levantaban los cristianos no se refería a los bienes de producción sino a los de consumo. No exigían que la tierra, los talleres y las herramientas se convirtieran en propiedad colectiva, sino simplemente que todo se dividiera entre ellos, casa, comida, ropas y todos los productos elaborados necesarios para vivir. Los comunistas cristianos se cuidaban bien de averiguar el origen de estas riquezas. El trabajo productivo recaía siempre sobre los esclavos. Los cristianos sólo deseaban que los que poseían la riqueza abrazaran el cristianismo y convirtieran sus riquezas en propiedad común para que todos gozaran de estas cosas en igualdad y fraternidad.

Así estaban organizadas las primeras comunidades cristianas. Un contemporáneo escribió: “Esta gente no cree en la fortuna, sino que predica la propiedad colectiva y ninguno de ellos posee más que los demás. El que quiere entrar en su orden debe poner su fortuna como propiedad común. Es por ello que no existe entre ellos pobreza ni lujos: todos poseen todo en común como hermanos. No viven en una ciudad propia, pero en cada ciudad tienen casa para ellos. Si cualquier extranjero perteneciente a su religión llega allí, comparten con él toda su propiedad, y él puede beneficiarse de la misma como si fuese propia. Aunque no se conocieran hasta entonces, le dan la bienvenida y son todos muy fraternales entre ellos. Cuando viajan no llevan sino un arma para protegerse de los ladrones. En cada ciudad tienen su administrador, quien distribuye ropas y alimentos entre los viajeros. No existe el comercio entre ellos. Pero si uno le ofrece a otro un objeto que éste necesita recibe algún otro objeto a cambio. Pero cada cual puede exigir lo que necesita, aún sin tener con qué retribuir.”

En los “Hechos de los apóstoles” leemos lo siguiente acerca de la primera comunidad de Jerusalén: “Nadie consideraba que lo suyo le pertenecía; todo era poseído en común. Los que poseían tierras o casas, después de venderlas traían lo obtenido para colocarlo a los pies de los apóstoles. Y a cada uno se le daba de acuerdo a sus necesidades.”

En 1780 el historiador alemán Vogel escribió lo mismo acerca de los primeros cristianos: “Según las reglas, todo cristiano tenía derechos sobre la propiedad de los demás cristianos de la comunidad; en caso de necesidad, podía exigir que los más ricos dividieran su fortuna y la compartieran con él según sus necesidades. Todo cristiano podía utilizar la propiedad de sus hermanos; los que poseían algo no tenían derecho a privar a sus hermanos de su utilización. Así, el cristiano que no tenía casa podía exigirle al que tuviera dos o tres, que lo recibiera; el dueño se guardaba solamente su propia vivienda. Debido a la utilización común de los bienes había que darle casa al que no lo tuviera”.

Se colocaba el dinero en una caja común y un miembro de la sociedad, especialmente designado para este propósito, repartía entre todos la fortuna común. Habían eliminado, por lo tanto, la vida familiar; todas las familias cristianas de una ciudad vivían juntas, como una sola gran familia.

Para terminar, digamos que algunos curas atacan a los socialdemócratas diciendo que abogamos por la comunidad de las mujeres. Es obvio que ésta es una mentira enorme, producto de la ignorancia o del encono del clero. Los socialdemócratas lo consideran una distorsión vergonzosa y bestial del matrimonio. Y sin embargo, esta práctica era común entre los primeros cristianos.

III

Así, los cristianos de los primeros siglos eran comunistas fervientes. Pero era un comunismo basado en el consumo de bienes elaborados y no en el trabajo y se demostró incapaz de reformar la sociedad, de poner fin a la desigualdad entre los hombres y de derribar las barreras que separaban a los pobres de los ricos. Porque, al igual que antes, las riquezas creadas por el trabajo volvían a un grupo restringido de poseedores, ya que los medios de producción (sobre todo la tierra) seguían siendo propiedad individual y el trabajo -para toda la sociedad- lo seguían haciendo los esclavos. El pueblo, privado de los medios de subsistencia, sólo recibía limosnas, según la buena voluntad de los ricos.

Mientras que algunos (un puñado, en relación con la masa popular) posean para su uso exclusivo las tierras cultivables, bosques y prados, animales de labranza y aperos, talleres, herramientas y materiales para la producción, y mientras los demás la inmensa mayoría, no posea los medios indispensables para la producción, ni hablarse puede de igualdad entre los hombres. En esa situación la sociedad se encuentra dividida en dos clases, ricos y pobres, los que viven en el lujo y los que viven en la pobreza. Supongamos, por ejemplo, que los propietarios ricos, influidos por la doctrina cristiana, ofrecieran repartir entre los pobres la riqueza que poseen en dinero, granos, fruta, ropa y, animales. ¿Cuál sería el resultado? La pobreza desaparecería durante varias semanas y en ese lapso la población podría alimentarse y vestirse. Pero los productos elaborados se gastan en poco tiempo. Pasado un breve lapso el pueblo habría consumido las riquezas distribuidas y quedaría nuevamente con las manos vacías. Los dueños de la tierra y de los medios de producción producirían más, gracias a la fuerza de trabajo de los esclavos, y nada cambiaría.

Bien, he aquí por qué los socialdemócratas discrepan con los comunistas cristianos. Dicen: “No queremos que los ricos compartan sus bienes con los pobres; no queremos caridad ni limosna; nada de ello puede borrar la desigualdad entre los hombres. Lo que exigimos no es que los ricos compartan con los pobres, sino la desaparición de ricos y pobres.” Ello es posible bajo la condición de que todas las fuentes de riqueza, la tierra, junto con los demás medios de producción y herramientas, pasen a ser propiedad colectiva del pueblo trabajador, que producirá según las necesidades de cada uno. Los primeros cristianos creían poder remediar la pobreza del proletariado con las riquezas dispensadas por los poseedores. ¡Eso es lo mismo que sacar agua con un colador! El comunismo cristiano era incapaz de cambiar o mejorar la situación económica, y no prosperó. (...)

Los Padres de la Iglesia prosiguieron sin embargo la lucha contra esta penetración de la desigualdad social en el seno de la comunidad cristiana, fustigando a los ricos con palabras ardientes y exhortándolos a volver al comunismo de los primeros apóstoles.

San Basilio, en el siglo IV después de Cristo, predicaba así contra los ricos: “Infelices, ¿cómo os justificaréis ante el Juez Celestial? Me preguntáis, ‘¿cuál es nuestra culpa, si sólo guardamos lo que nos pertenece?’ Yo os pregunto, ¿cómo conseguisteis lo que llamáis vuestra propiedad? ¿cómo se enriquecen los poseedores si no es tomando posesión de las cosas que pertenecen a todos? Si cada uno tomara lo que necesitare y dejare el resto para los demás, no habría ricos ni pobres.”

Quien más predicó el retorno de los cristianos al primitivo comunismo de los apóstoles fue San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, nacido en Antioquía en el 347 y muerto en el exilio, en Armenia, en el 407. Este célebre pastor, en su Undécima Homilía sobre los “Hechos de los apóstoles”, dijo:

“Y reinaba entre ellos la caridad; entre ellos (los apóstoles) nadie era pobre. Nadie consideraba que lo suyo le pertenecía, toda la riqueza era propiedad común [....] reinaba una gran caridad entre todos ellos. Esta caridad consistía en que no había pobres entre ellos, hasta tal punto aquellos que poseían bienes se apresuraban a despojarse de los mismos. No dividían su fortuna en dos partes, entregando una y guardando para sí la otra; daban lo que tenían. De modo que no había desigualdad entre ellos; todos vivían en la abundancia. Todo se hacía con la mayor reverencia. Lo que daban no pasaba de la mano del dador a la del receptor lo que daban lo hacían sin ostentación; ponían sus bienes a los pies de los apóstoles, que eran los administradores y los amos y utilizaban los bienes como cosa comunitaria y no privada. Con ello ponían coto a cualquier intento de caer en la vanagloria . ¡Ay! ¿Por qué se han perdido estas tradiciones? Ricos y pobres, todos nos beneficiaríamos con esta piadosa conducta y todos derivaríamos el mismo placer de conformamos a ella. Los ricos, al despojarse de sus posesiones, no se empobrecerían, y los pobres se enriquecerían [....] Pero intentamos dar una idea exacta de lo que habría que hacer [....].

(...)

“En los monasterios se vive como en los primeros tiempos de la Iglesia. ¿Quién muere allí de hambre? ¿Quién no tiene allí suficiente alimento? ¡Sin embargo los hombres de nuestro tiempo sienten mayor temor ante ese tipo de vida que ante el peligro de caer al mar! ¿Por qué no lo hemos intentado? Lo temeríamos menos. ¡Qué cosa buena sería! Si un puñado de fieles, apenas ocho mil, osaron en un mundo donde sólo había enemigos tratar de vivir en forma comunitaria, sin ayuda exterior, ¿cuánto mejor podríamos hacerlo hoy, cuando hay cristianos en todo el mundo? ¿Quedaría un solo gentil? Creo que ninguno. Atraeríamos a todos a nuestra causa.”

San Juan Crisóstomo pronunció en vano estos ardientes sermones. Los hombres no trataron de imponer el comunismo en Constantinopla, ni en ningún otro lugar del mundo. A medida que el cristianismo se difundía, y pasaba a ser en Roma después del siglo IV la religión dominante, los fieles se alejaban cada vez más del ejemplo de los primeros apóstoles. Dentro de la propia comunidad cristiana se acrecentaba la desigualdad en la posesión de bienes.

En el siglo VI Gregorio Magno dijo: “De ninguna manera basta con no robar la propiedad ajena; erráis si guardáis la riqueza que Dios creó para todos. Quien no da a los demás lo que posee, es un asesino, un homicida; cuando guarda para sí lo que podría dar a los pobres, puede decirse que mata a quienes podrían haber vivido de esa abundancia; cuando compartimos con los que sufren, no les damos lo que nos pertenece sino lo que les pertenece. No es un acto de compasión, sino el saldo de una deuda”.

Estos llamados no rindieron frutos. Pero la culpa no fue de los cristianos de aquellas épocas, quienes respondían mucho mejor a las palabras de los Padres de la Iglesia que los cristianos contemporáneos. No es la primera vez en la historia de la humanidad que las condiciones económicas resultan más poderosas que los más bellos discursos. (...)

IV

Al principio, cuando la comunidad cristiana era pequeña, no existía un clero en el sentido estricto del término. Los fieles, reunidos en una comunidad religiosa independiente, se unían en cada ciudad. Elegían un responsable de dirigir el culto de Dios y realizar los ritos religiosos. Cualquier cristiano podía ser obispo o prelado. Era una funci6n electiva, susceptible de ser revocada, ad honorem y sin más poder que el que la comunidad estaba dispuesta a otorgarle libremente. A medida que se incrementaba el número de fieles y las comunidades se volvían más numerosas y ricas, administrar los negocios de la comunidad y ejercer un puesto oficial se volvió una ocupación que requería mucho tiempo y dedicación. Puesto que los funcionarios no podían realizar estas tareas y dedicarse al mismo tiempo a sus ocupaciones, surgió la costumbre de elegir entre los miembros de la comunidad un eclesiástico que se dedicaba exclusivamente a dichas funciones. Por tanto, estos empleados de la comunidad debían recibir una compensación por su dedicación exclusiva a los negocios de ésta. Así se formó en el seno de la Iglesia una nueva casta de empleados, separada del común de los fieles: el clero. Paralelamente a la desigualdad entre ricos Y pobres, surgió la desigualdad entre clero y pueblo. Los eclesiásticos, elegidos al comienzo entre sus iguales para cumplir una función temporaria, se elevaron rápidamente a la categoría de una casta que dominaba al pueblo.

Cuanto más numerosas se volvían las comunidades cristianas en el inmenso Imperio Romano, más sintieron los cristianos, perseguidos por el gobierno, la necesidad de unirse para cobrar fuerzas. Las comunidades, dispersas por todo el territorio del Imperio, se organizaron en una Iglesia única. Esta unificación ya era unificación del clero y no del pueblo. Desde el siglo IV los eclesiásticos de las diversas comunidades se reunían en concilios. El primer concilio se reunió en Nicea en el 325. Así se formó el clero, sector aparte y separado del pueblo. Los obispos de las comunidades más fuertes y ricas pasaron a dominar los concilios. Es por eso que el obispo de Roma se colocó rápidamente a la cabeza del conjunto de la cristiandad y se convirtió en Papa. Así surgió un abismo entre el pueblo y el clero dividido jerárquicamente.

Al mismo tiempo, las relaciones económicas entre el pueblo y el clero sufrieron cambios profundos. Antes de la creación de esta orden, todo lo que los miembros ricos de la Iglesia aportaban al fondo común era propiedad de los pobres. Después, gran parte de los fondos empezaron a ser utilizados para pagarle al clero que administraba la Iglesia. Cuando, en el siglo IV, el gobierno comenzó a proteger a los cristianos y a reconocer que su religión era la dominante, cesaron las persecuciones, los ritos ya no se celebraron en catacumbas ni en casas modestas sino en iglesias cuya magnificencia era cada vez mayor. Estos gastos redujeron aún más las sumas destinadas a los pobres. Ya en el siglo V los haberes de la Iglesia se dividían en cuatro partes: una para el obispo, la segunda para el clero inferior, la tercera para la manutención de la Iglesia y la cuarta para su distribución entre los pobres. La población cristiana pobre recibía, por tanto, una suma igual a la que el obispo tenía para él solamente.

Con el pasar del tiempo se perdió la costumbre de asignar a los pobres una suma determinada de antemano. Por otra parte, a medida que aumentaba la importancia del clero superior, los fieles perdían el control sobre las propiedades de la Iglesia. Los obispos dispensaban limosna a los pobres a voluntad. El pueblo recibía limosna de su propio clero. Y eso no es todo. En los comienzos de la cristiandad los fieles hacían ofrendas según su buena voluntad. A medida que la religión cristiana se convertía en religión de Estado, el clero exigía que tanto los pobres como los ricos hicieran aportes. Desde el siglo VI el clero impuso un impuesto especial, el diezmo (la décima parte de la cosecha) a pagar a la Iglesia. Este impuesto cayo como una carga pesadísima sobre las espaldas del pueblo; en la Edad Media se convirtió en un verdadero infierno para los campesinos oprimidos por la servidumbre. Este diezmo se imponía a cada pedazo de tierra, a cada propiedad. Pero era el siervo quien lo pagaba con su trabajo. Así los pobres no sólo perdieron el socorro y la ayuda de la Iglesia, sino que vieron cómo los curas se aliaban a los demás explotadores: los príncipes, nobles y prestamistas. En la Edad Media, mientras la servidumbre reducía al pueblo trabajador a la pobreza, la Iglesia se enriquecía cada vez más. Además del diezmo y otros impuestos, la Iglesia se benefició en este período con grandes donaciones, legados de libertinos ricos de ambos sexos, quienes a último momento querían pagar por su vida pecaminosa. Entregaban a la Iglesia dinero, casas, aldeas enteras con sus siervos y a menudo la renta de las tierras y los impuestos en trabajo (corvea).

De esta manera la Iglesia adquirió riquezas enormes. Al mismo tiempo el clero dejó de ser el “administrador” de la riqueza que la Iglesia le había confiado. Declaró abiertamente en el siglo XII, en una ley que, dijo, provenía de las Sagradas Escrituras, que la riqueza de la Iglesia no pertenece a los pobres sino al clero y, sobre todo, a su jefe, el Papa. Por tanto los puestos eclesiásticos eran la mejor posibilidad de gozar de una buena renta. Cada eclesiástico disponía de la propiedad de la Iglesia como si fuera propia y la legaba a sus propios parientes, hijos y nietos. Así se consumó el pillaje de los bienes de la Iglesia, que quedaron en manos de los familiares de los clérigos. Por esa razón los papas se proclamaron soberanos de la fortuna de la Iglesia y ordenaron el celibato sacerdotal, para impedir la dispersión de su patrimonio. El celibato se decretó en el siglo XI, pero se lo puso en práctica recién en el siglo XIII, debido a la oposición del clero. Para impedir aún más la dispersión de la riqueza de la Iglesia, en 1297 el Papa Bonifacio VIII prohibió a los eclesiásticos entregar sus rentas a legos sin permiso papal. Así la Iglesia llegó a acumular riquezas inmensas, sobre todo en tierras fértiles, y el clero de los países cristianos se convirtió en el más rico de los propietarios terratenientes. ¡En algunos casos poseía un tercio o más de todas las tierras del país!

Los campesinos no sólo pagaban impuestos en trabajo (corvea), sino también el diezmo, en tierras de príncipes y nobles y en las tierras inmensas pertenecientes a obispos, arzobispos, párrocos y conventos.

Entre los señores feudales más poderosos, la Iglesia apareció como el más grande explotador. Por ejemplo, en Francia, a fines del siglo XVIII, antes de la Gran Revolución, el clero era dueño de la quinta parte de las tierras de ese país, con una renta anual de aproximadamente cien millones de francos. Los diezmos sumaban veintitrés millones. Con esta suma engordaban a 2.800 prelados y obispos, 5.600 superiores y priores, 60.000 párrocos y curas y a los 24.000 monjes y 36.000 monjas que pueblan los conventos. Este ejército de curas estaba exento del pago de impuestos y del servicio militar. En momentos de “calamidades” -guerra, mala cosecha, epidemia- la Iglesia pagaba al fisco un impuesto “voluntario” que jamás excedía los 16.000 francos.

El clero privilegiado formaba con la nobleza una clase dominante que vivía de la sangre y el sudor de los siervos. La jerarquía eclesiástica, los puestos mejor pagos, sólo eran accesibles a los nobles y quedaban en manos de la nobleza. A consecuencia de ello, en la época de la servidumbre el clero fue el aliado fiel de la nobleza, la apoyaba y la ayudaba a oprimir al pueblo, al cual no le brindaba sino sermones donde lo exhortaba a ser humilde y resignarse a su suerte. Cuando el proletariado rural y urbano se alzaba contra la opresión y la servidumbre, encontraba en el clero un enemigo feroz. Es cierto que en el seno de la Iglesia misma existían dos clases: el clero superior, que absorbía toda la riqueza, y la gran masa de curas rurales cuyos modestos ingresos no sumaban más de doscientos a quinientos francos al año. Esta clase sin privilegios se alzaba contra el clero superior, y en 1789, durante la Gran Revolución, se unió al pueblo para luchar contra el poder de la nobleza secular y eclesiástica.

V

Así se fueron modificando las relaciones entre la Iglesia y el pueblo en el curso de los siglos. La cristiandad se inició como mensaje de consuelo para los desheredados y oprimidos. Creó una doctrina para combatir la desigualdad social y el antagonismo entre ricos y pobres; enseñó la comunidad de la riqueza. Rápidamente este templo de igualdad y fraternidad se convirtió en fuente de nuevos antagonismos sociales. Al abandonar la lucha contra la propiedad privada que habían librado los primeros apóstoles, el clero se dedicó a amasar fortunas; se alió a las clases poseedoras que vivían de la explotación de las masas trabajadoras. En épocas feudales la Iglesia era miembro de la clase dominante, la nobleza, y defendía con pasión el poder de ésta contra la revolución. A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX los pueblos de Europa central liquidaron la servidumbre y los privilegios de la nobleza. En ese momento la Iglesia se volvió a aliar con las clases dominantes: la burguesía industrial y comercial. Hoy la situación es distinta y el clero ya no posee grandes extensiones de tierras, pero tiene capitales a los que trata de hacer productivos mediante la explotación del pueblo en el comercio y la industria, como hacen los capitalistas.

La Iglesia Católica de Austria poseía, según sus propias cifras, un capital de más de 813 millones de coronas, de las cuales 300 millones consistían en tierras para el cultivo, 387 millones en bonos y había prestado con intereses 70 millones a industriales y comerciantes. De esa manera la Iglesia se ha adaptado a los tiempos modernos, transformándose de señor feudal en capitalista de la industria y el comercio. Al igual que antes, colabora con la clase que se enriquece a costillas del proletariado rural e industrial.

Este cambio es más notable aún en la organización de los conventos. En algunos países como Alemania y Rusia los claustros católicos fueron cerrados hace mucho tiempo. Pero en los países donde todavía existen, como en Francia, Italia y España, todo corrobora el papel importantísimo que desempeña la Iglesia en el régimen capitalista. (...)

Con el surgimiento del capitalismo y la producción para el cambio cada objeto adquirió un precio y se volvió intercambiable. En este momento acabaron las buenas acciones de los conventos, las casas de los señores y la Iglesia. El pueblo perdió su último refugio. Esta es, entre otras, la razón por la cual, en los inicios del capitalismo, en el siglo XVIII, cuando los obreros aún no se hallaban organizados para defender sus intereses, apareció una pobreza tan impresionante que parecía que la humanidad había regresado a la decadencia del Imperio Romano. Pero mientras que la Iglesia Católica de los viejos tiempos trató de ayudar al proletariado romano predicando el comunismo, la igualdad y la fraternidad, en la etapa capitalista actuó de manera completamente distinta. Trató sobre todo de sacar ganancias de la pobreza del pueblo, de la mano de obra barata. Los conventos se convirtieron en infiernos de explotación capitalista, peores aun porque hacían trabajar a mujeres y niños. El juicio contra el Convento del Buen Pastor en 1903 en Francia fue un ejemplo notable de estos abusos. Había niñas de doce, diez y nueve años, obligadas a trabajar en condiciones abominables, arruinando su vista y su salud, mal alimentadas y sometidas a un régimen carcelario. (...)

En síntesis, el trabajo de millones de explotados garantiza la existencia de la Iglesia, el gobierno y la clase capitalista. Las estadísticas de los ingresos de la Iglesia, antes refugio de los pobres, en Austria, dan una idea de su riqueza. Hace cinco años (o sea, en 1900) sus ingresos anuales sumaban 60 millones de coronas, y sus gastos no excedían los 35 millones. Así, en un año “ahorraba” 25 millones, a costillas del sudor y la sangre de los trabajadores. He aquí algunos detalles sobre esa suma:

El Arzobispado de Viena, con un ingreso anual de 300.000 coronas y gastos no mayores de la mitad de esa suma, “ahorró” 150.000. El capital fijo de ese arzobispado suma alrededor de 7 millones de coronas. El Arzobispado de Praga posee un ingreso de más de medio millón y gastos de alrededor de 300.000; su capital es de casi 11 millones. El Arzobispado de Olomouc (Olmutz) tiene ingresos de más de medio millón y gastos por alrededor de 400.000. Su fortuna asciende a 14 millones. El clero inferior, que tanto se lamenta de su pobreza, explota a la población en igual medida. Los ingresos anuales de los párrocos austriacos suman más de 35 millones, los gastos sólo 21 millones y como resultado los “ahorros” de los curas párrocos suman 14 millones anuales. Las propiedades parroquiales ascienden a más de 450 millones. Por último, los conventos hace cinco años poseían, deducidos los gastos, una “entrada neta” de cinco millones anuales. Estas riquezas se acrecentaban con los años, mientras que la pobreza de los trabajadores explotados por el capitalismo y el Estado se acrecentaba todos los años. En nuestro país y en todos los demás la situación es idéntica a la de Austria.

VI

Después de haber pasado revista a la historia de la Iglesia, no nos puede sorprender que el clero apoye al zar y a los capitalistas contra los obreros revolucionarios que luchan por un futuro mejor. Los obreros conscientes, organizados en el Partido Social Demócrata, luchan por convertir la idea de la igualdad social y la fraternidad entre los hombres en una realidad, lo que alguna vez fue la causa de la Iglesia cristiana.

(...) El comunismo por el que luchan los socialdemócratas no consiste en dividir entre los mendigos, los ricos y los ociosos la riqueza producida por esclavos y siervos sino el trabajo comunitario honesto y el goce de los frutos comunes de dicho trabajo. El socialismo no es la generosidad de los ricos con los pobres sino la abolición total de las diferencias entre ricos y pobres, obligando a todos a trabajar según su capacidad mediante la abolición de la explotación del hombre por el hombre. (...)

Las riquezas inmensas amasadas por la Iglesia sin esfuerzo de su parte provienen de la explotación y pobreza del pueblo trabajador. La riqueza de arzobispos y obispos, conventos y parroquias, la riqueza de los dueños de las fábricas y de los comerciantes y terratenientes, se consigue al precio de los esfuerzos inhumanos de los obreros urbanos y rurales. ¿Cuál puede ser el origen de los presentes y legados que los señores ricos dejan a la Iglesia? No es, obviamente, el trabajo de sus manos y el sudor de sus frentes, sino la explotación de los obreros que trabajan para ellos; siervos ayer, obreros asalariados hoy. Además, la subvención que el Estado le otorga al clero proviene en su mayor parte de los impuestos que pagan las masas populares. El clero, al igual que la clase capitalista, vive a costillas del pueblo, saca ganancias de la degradación, ignorancia y opresión del pueblo. El clero y los parásitos capitalistas odian a la clase obrera organizada, consciente de sus derechos, que lucha por la conquista de sus libertades. La abolición del desgobierno capitalista y la instauración de la igualdad entre los hombres serían un golpe mortal para el clero, que subsiste debido a la explotación y la pobreza. Pero, sobre todas las cosas, el socialismo quiere garantizarle a la humanidad la felicidad real y honesta acá abajo, educar lo más posible al pueblo y asegurarle el primer puesto en la sociedad. Los sirvientes de la Iglesia temen esta felicidad como a la misma plaga.

Los capitalistas moldearon a martillazos los cuerpos de los trabajadores, forjaron sus cadenas de pobreza y esclavitud. Junto con ello el clero, para ayudar a los capitalistas y servir a sus propios intereses, encadena la mente del pueblo a la más crasa ignorancia, porque bien sabe que la educación significaría el fin de su poder. Pues bien, el clero falsifica las primeras enseñanzas del cristianismo, cuyo objeto era brindar la felicidad terrena a los humildes, trata hoy de convencer a los trabajadores de que el sufrimiento y la degradación que soportan no son producto de una estructura social defectuosa, sino del cielo, de la voluntad de la “providencia”. Así la Iglesia mata la esperanza del obrero, su fuerza, su deseo de un futuro mejor, su fe y su amor propio. Los curas de hoy, con sus enseñanzas falsas y venenosas, perpetúan la ignorancia y degradación del pueblo. He aquí algunas pruebas irrefutables.

En países donde el clero católico ejerce gran poder sobre1as mentes de las masas, por ejemplo en España e Italia, el pueblo está sumido en la más profunda ignorancia. Florecen allí la bebida y el crimen. Por ejemplo, comparemos las provincias alemanas Bavaria y Sajonia. Bavaria es una provincia agrícola cuya población sufre la influencia preponderante del clero católico. Sajonia es una provincia industrializada donde los socialdemócratas desempeñan un gran papel en la vida de los trabajadores, ganan las elecciones parlamentarias en la mayoría de los distritos, una de las razones por las que la burguesía odia esta provincia socialdemócrata “roja”. ¿Y con qué nos encontramos? Las estadísticas oficiales demuestran que la cantidad de crímenes cometidos en la Bavaria ultra católica es más elevada que en la “Sajonia roja”. (...)

Esto no significa que el clero incite al pueblo al crimen. Todo lo contrario: en sus sermones los curas denuncian el hurto, el robo, la embriaguez. Pero los hombres no hurtan, roban o se emborrachan porque les guste. Lo hacen por su pobreza o ignorancia. Por lo tanto, el que perpetúa la ignorancia y pobreza del pueblo, el que aplasta su energía y voluntad para salir de esa situación, el que pone obstáculos en el camino de quienes quieren educar al proletariado, es tan responsable de los crímenes como si fuese su cómplice. (...)

Los socialdemócratas levantan al pueblo y fortalecen a quienes han perdido las esperanzas, unen a los débiles en una poderosa organización. Abren los ojos de los ignorantes y les enseñan el camino de la igualdad, la libertad y el amor al semejante.

En cambio, los servidores de la Iglesia sólo llevan al pueblo palabras de humillación y desaliento. Y si Cristo reapareciera hoy sobre la tierra seguramente atacaría a los curas, obispos y arzobispos que defienden a los ricos y explotan a los desgraciados, así como antes atacó a los mercaderes, a quienes echó del templo para que su innoble presencia no manchara la Casa del Señor.

Por eso se libra una batalla sin cuartel entre el clero, sostén de la opresión, y los socialdemócratas, voceros de la liberación. No se puede considerar este combate como si lo libraran la noche oscura y el sol naciente. Porque al no poder combatir al socialismo con la inteligencia y la verdad, los curas tienen que recurrir a la violencia y la maldad. Estos judas calumnian a quienes despiertan la conciencia de clase. Con mentiras y calumnias tratan de manchar la memoria de quienes dieron sus vidas por la causa obrera. Estos sirvientes y adoradores del becerro de oro apoyan y aplauden los crímenes del gobierno zarista y defienden el trono de este déspota que oprime al pueblo como otro Nerón.(...)

VII

El clero posee dos armas para combatir a la socialdemocracia. En los lugares en que el movimiento obrero empieza a cobrar fuerzas, como es el caso de nuestro país, donde las clases poseedoras tienen la esperanza de aplastarlo, el clero combate a los socialistas con sermones, calumniándolos y denunciando la “codicia” de los trabajadores. Pero en los países donde hay libertades democráticas y el partido obrero es fuerte, como en Alemania, Francia, Holanda, el clero busca otros métodos. Oculta sus verdaderos propósitos y no enfrenta a los obreros como enemigo sino como amigo falso. Así se puede ver a los curas organizando a los obreros en sindicatos “cristianos”. Así tratan de atrapar a los peces en la red, atraer a los obreros a la trampa de esos sindicatos falsos, donde se enseña humildad, a diferencia de las organizaciones socialdemócratas, cuyo objetivo es que los obreros luchen y se defiendan.

Cuando el gobierno zarista caiga bajo los golpes del proletariado revolucionario de Polonia y Rusia, cuando la libertad política exista en nuestro país, veremos al mismísimo arzobispo Popiel y a los curas que echan denuestos contra los activistas empezar repentinamente a organizar a los obreros en asociaciones “cristianas” y “nacionales” para engañarlos. Ya vemos los comienzos de la actividad solapada de la “democracia nacional”, que asegura a los curas su colaboración futura y los ayuda hoy a calumniar a los socialdemócratas.

Por eso los obreros deben estar advertidos del peligro para no permitir que los engañen, en la mañana de la victoria de la revolución, con palabras melosas, los que hoy desde el púlpito osan defender al gobierno zarista, que mata obreros, y al aparato represivo del capital, causa principal de la pobreza del proletariado.

Para defenderse en la actualidad del antagonismo del clero durante la revolución y contra su falsa amistad de mañana, después de la revolución, es necesario que los obreros se organicen en el Partido Social Demócrata.

Y ésta es la respuesta a los ataques del clero: la socialdemocracia de ninguna manera combate a los credos religiosos. Por el contrario, exige total libertad de conciencia para todo individuo, y la mayor tolerancia para cada fe y opinión. Pero, desde el momento en que los curas utilizan el púlpito como medio de lucha política contra la clase obrera, los obreros deben combatir a los enemigos de su derecho y su liberación. Porque el que defiende a los explotadores y el que ayuda a perpetuar este régimen de miseria es el enemigo mortal del proletariado, ya vista sotana o uniforme de policía”.


Nota: 1 Viejos Creyentes: también llamados raskolniki (cismáticos). Secta religiosa que consideraba que la revisión de textos bíblicos y las reformas litúrgicas realizadas por la Iglesia Ortodoxa rusa eran contrarios a la verdadera fe. Fueron perseguidos durante el zarismo.

viernes 5 de octubre de 2007

El Bloque Social y Popular y el Oportunismo Extremo

Por Esteban González

Especial para “El Socialista”

Ni la imaginación más delirante hubiera podido sospechar que el Bloque Social y Popular (BSP), iba a estar al borde de una explosión, por un lado, y de no “cerrar”’ jurídicamente el trato con el PLRA, partido burgués y conservador, por motivos tan oportunistas y burocráticos a saber: el “partido instrumental” elegido por Lugo para candidatarse; y las formas jurídicas para el acuerdo electoral que, en el fondo, no es sino la forma concreta de distribución de los cargos parlamentarios.

¿Son acaso los temas relativos a la tierra, el trabajo, la soberanía o la criminalización de las luchas y los luchadores sociales los motivos de crisis y los amagues de enojados con la burguesía y pequeña burguesía política? ¡No! ¡Claro que No!

Ser o no ser Partido Instrumental ¿Esa es la cuestión?

El apoyo incondicional a Lugo les llevó, por fuerza de su propia dinámica, a promover y endosar la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), por cierto de buena gana y con inocultable algarabía, si tomamos en consideración las banderas del PMAS y TEKOJOJA con Jaeggli y los Llano, entrelazados todos en ésa bulliciosa y patética celebración del 27 de agosto pasado.

Con este acto de nacimiento del APC. que ya expresaba la trágica bancarrota política del Bloque, se podía suponer que se había llegado a un límite con las impudicias oportunistas. Pero a Camilo Soares (PMAS) y sus amigos (Juan Torales, Bernardo Rojas, Víctor Bareiro y Raúl Marín) no se les puede achacar falta de coherencia y temeridad…llevan el oportunismo a fondo y sin medias tintas.

No fue el programa o política burguesa que levantan en la APC lo que les solivianta a los Torales, Soares o Carrillo, sino otros ¡asuntos de importancia gravitante para la revolución socialista! como ser: el pedido (no condicionamiento, Torales) con lastimero clamor de algún gesto compasivo por parte de Lugo para elegirles como “partido instrumental” y, los ecos de los codazos virulentos entre las fuerzas del BSP en la búsqueda de arrancar mayores beneficios sectoriales.

¿Qué es el oportunismo político? Lenin contra el BSP y sus dirigentes

Muchos se preguntan y con razón ¿cómo es posible tamaña claudicación y oportunismo? Hay que reconocer, sinceramente, que era difícil estar preparado para el oportunismo político tan rastrero.

Quizás ayude el abordar el derrotero de estos capitanes del oportunismo con el legado político de Lenin, un maestro de la revolución (a quien gustan citar algunos para mejor claudicar) sobre la lógica operativa de todo oportunista.

En efecto, Lenin afirma: el oportunismo consiste en sacrificar los intereses cardinales del proletariado para conseguir ventajas parciales, subalternas y pasajeras”.

Según Lenin, "’hay que elegir’ es el argumento con que siempre han tratado y tratan de justificarse los oportunistas. (…) Hay que elegir entre la reacción y los radicales burgueses, que prometen una serie de reformas prácticamente realizables. (…) Hay que luchar por lo que, aun siendo poco, sea alcanzable” (...) Hay que ser políticos prácticos…”. Abunda Lenin en ejemplos de cómo opera el oportunista señalando que opinan así: “ (…) todo lo que sea hablar de estas o las otras aspiraciones ‘fundamentales’ es pura palabrería de ‘utopistas’, son meras ‘frases revolucionarias’. Hay que elegir y elegir siempre entre el mal existente y el más pequeño de los proyectos propuestos para corregirlo”.

Y Lenin, prosigue: “(…) la defensa de la colaboración de clases, la renuencia a la idea de la revolución y a los métodos revolucionarios de lucha (…) el fetichismo de la legalidad burguesa, la renuncia al punto de vista de clase y a la lucha de clases por temor a que se aparten ‘las amplias masas de la población’: tales son, indudablemente, los fundamentos ideológicos del oportunismo”.

Es como si Lenin viera desfilar frente a sus ojos a los compas del BSP, a los ‘chicos y chicas’ del PMAS y a la variopinta dirigencia de TEKOJOJA.

Al mirar hacia los capitanes del Bloque Social y Popular, no cabe sino suscribir totalmente las posturas de Lenin, y registrar la persistencia en el tiempo de estos vicios y tendencias en el movimiento popular.

¿Dónde terminará el BSP, empujado por su furioso oportunismo?

Es difícil predecir adonde irá a terminar el Bloque, de manera concreta y específica, ya que al tener como único norte sus intereses fraccionales y no basarse en teoría alguna ni defender un programa de los explotados y oprimidos, pueden ir bamboleándose de un lugar a otro. Ora bien oportunistas...ora súper sectarios.

Pero ya están en aguas profundas y la burguesía política no los precisa realmente, por lo que probablemente optarán por arrinconarse en algún escondido lugar del barco burgués, sin molestar, pero jugando a engatusarles como gustan hacer creer. O, por acaso, ante tanta segregación y desprecio político, reaccionen y huyendo para delante, se tiren al agua tratando de sobrevivir con lenguaje ‘popular’ y duro contra los partidos oligárquicos. Con los oportunistas nunca se sabe.

Al PT no le temblará la mano

En este contexto político específico y siendo conscientes del aluvión político oportunista que arrasa todo a su paso y que se origina en la expectativa y esperanza de sacarse de encima 60 años de lacra del partido colorado, los militantes del PT en conjunto con otras fuerzas, hemos de levantar sin vacilación las banderas del clasismo, del socialismo y la revolución. No hemos de caer en la encerrona del mal menor, que no implica otra cosa que “desdibujar el antagonismo de clase y los linderos del partido por medio de una alianza electoral…”

Trataremos de llevar a fondo lo que Lenin planteaba en el marco de sus reflexiones con relación a la política revolucionaria en contexto electorales y en su lucha contra el sistema burgués y la política oportunista: “Nosotros mantenemos una política independiente y solo convertimos en consigna nuestra aquellas reformas que interesan incondicionalmente a la lucha revolucionaria, que incondicionalmente contribuyen a elevar la independencia y el grado de conciencia y la combatividad del proletariado” y de los explotados y oprimidos en general.

Esteban González

Asunción, 15-09-07

P.S.: Todas las citas son de Lenin V. Cfr. En “De nuevo acerca de un gabinete salido de la Duma”. “Contra el Revisionismo”. Y el prólogo de Lenin a la edición rusa del folleto del revolucionario alemán G. Liebknecht: "Nada de compromisos, nada de pactos electorales".